Silvano Lora: Semente e espiga

Publicado em: 30/07/2011 às 18:32
Silvano Lora: Semente e espiga

 Por Narciso Isa Conde.

Perfil em ocasião do seu 80 aniversário e da Exposição “Momentos”

Recordar a Silvano Lora como él asumió la vida en sociedad,  es situar en el presente y hacia el futuro su compromiso con la belleza y la justicia, su abrazo eterno con el arte contestatario; siempre inmerso en las luchas por la emancipación de los seres humanos y de todas sus colectividades, aquí y en todos los rincones de la Tierra.

Silvano fue pincel  y pintura, cincel y brocha, colores y figuras,  clavo y martillo, muros y escaleras… palabras lapidarias, lápiz, fusil, ternura y acero.

Silvano fue sinónimo de militancia  en el arte subversivo y entrega apasionada a  la causa de la libertad y el socialismo.

Hombre del pueblo fuertemente asido a las ansias emancipadoras de la humanidad.

Austero, frugal, sencillo, sacrificado…

Formidable e incansable trabajador de la cultura y de la revolución sin fronteras.

Artista de alto calibre.

Revolucionario a carta cabal.

Patriota frente al imperio voraz.

Internacionalista frente a la dominación global del capital.

Arte y liberación se conjugaron en su ser para crear belleza y acompañar  rebeldías.

Alumno ejemplar de la escuela de Bellas Artes y de la Facultad de Derecho. Pintor, escultor, teatrista, cineasta, periodista, crítico de arte, maestro de artes plásticas, alumno y profesor de la Escuela de Educación Física.

Revolucionario anti-trujillista, militante del Movimiento de Liberación Dominicana (MLD) que organizó las expediciones de junio de 1959, comunista de toda la vida, militante del Partido Socialista Popular(PSP), dirigente del Partido Comunista Dominicano(PCD) y de la Fuerza de la Revolución(FR).

Fundador del movimiento Arte y Liberación (1962) y del Movimiento Cultural Constitucionalista (1965). Gestor en Panamá del original Frente de Trabajadores de la Cultura (1974) y de  la desafiante Bienal Marginal en nuestro país con sede en el barrio de Santa Bárbara de Santo Domingo.

Combatiente de la revolución de abril de 1965 y de la Guerra Patria contra el yanqui invasor,  metralleta Cristóbal y taller al hombro.

Participante de innumerables luchas y víctima de abusivas represiones, persecuciones, exilio y encarcelamientos.

Autor y organizador de numerosas y exitosas exposiciones  individuales y colectivas, aquí, en el Caribe, en América, Europa, Asia y África.

Artista laureado por prestigiosas entidades del país y del mundo.

Activo y persistente promotor del movimiento de la solidaridad con los pueblos en lucha y naciones oprimidas y agredidas.

Su arte, su verbo, su pluma, su calidad humana… se entrelazaron con su inconmovible firmeza y despliegue de valor, dejando a su paso huellas indelebles en los muros  y archivos del recuerdo de Panamá, Cuba, Nicaragua, Vietnam, Medio Oriente, El Salvador, Guatemala, México, EEUU, la URSS, Corea del Norte, Chile, Argentina, Uruguay, Francia, África del Sur , Argelia, Namibia, Guinea Bissau…

De aquí para allá y de allá hacia acá, activo e incansable, pincel y Manifiesto Comunista a mano, hizo suya la más combativa tradición muralista y el más impactante llamado de  Marx  y Engels a los explotados/as por el gran capital: “¡Proletarios del mundo uníos!

Policía al frente, macanas en manos peludas, fusiles rastrillados, verdugos al acecho, escalera al piso, pintura derramada, golpes y patadas… Pueblo humilde acompañándole  como entorno solidario, en son de apoyo y en tren de pelea: combustible suficiente para ¡no doblarse ni rendirse jamás!

Siempre fue “semilla que quiso ser espiga” y por eso sigue cantando a dúo con León Felipe desde el espacio sideral en donde hoy habita su recuerdo:

“Soñé…!sueño!

No soy un cuento. 

Vengo de más lejos.

¡Soy y vengo del sueño!

Y digo que soñar es querer, querer, querer, querer, querer…

querer escapar del espejo, querer desenredarse de ovillo,

querer descoyuntarse de la dulce rosquilla de los cuentos,

querer desenvolverse… prologarse…”

 

Silvano se proyectó en el espacio y el tiempo de manera  pródiga, singular y hermosa.

Como destaqué en el panegírico a raíz de su doloroso fallecimiento, dentro de su gran versatilidad sobresalen tres vertientes:

  • Su grandeza como artista plástico de suprema calidad e indeclinable compromiso con la causa emancipadora de nuestro pueblo.
  • Su profunda vocación y convicción comunista, revolucionaria, transformadora…
  • Su inmensa humanidad, que le ganó el cariño y el respeto de sus familiares más cercano, de sus camaradas de partido y gremios; de sus amigos,  de sus colegas, de sus compañeros de jornadas, de los intelectuales honestos, de sus estudiantes y de su pueblo, por el cual luchó sin desmayo.

         En su  obra plástica, Silvano Lora hace suyo el compromiso de transmitir un arte de dimensiones universales, partiendo de las fronteras caribeñas.

 A su creación artística diversa, Silvano le imprimió, además de una espléndida hermosura, su amor por la humanidad oprimida; partiendo siempre de las luchas, las tristezas y las alegrías de los pueblos preteridos, empleando colores y voces caribeñas, que logró proyectar hacia a todos los continentes.

En su lucha revolucionaria Silvano asume el compromiso de lo nacional y regional para trascender a lo planetario y universal, y muy enfáticamente abrazar el ideal de una sociedad mundial socialista, comunista, solidaria..

Silvano fue un dominicano auténtico, pero al mismo tiempo un caribeño de pura sepa, un latinoamericano impenitente y un ciudadano del mundo, capaz de trascender cualquier frontera y cualquier muralla opuesta a la verdad, la igualdad y a la justicia.

Por todo esto su memoria, ejemplo imborrable y referencia necesaria para las nuevas generaciones de artistas insumisos y de revolucionarios/as integrales, debe ser rescatada sin recortes.

Este formidable y multifacético artista-combatiente, este exponentes de las artes plásticas, maestro de generaciones, maestro de maestro, discípulo en la cercanía y/o a distancia de Jaime Colson, Paúl Giudicelli, Vela Zanetti, Siqueiros, Diego Rivera, Picasso, Wilfredo Lam….no fue neutro en las luchas de clase y de pueblo, ni imparcial ante los grandes antagonismos de la sociedad humana y las consecuencias del injusto y destructivo orden mundial capitalista-imperialista

No fue un militante revolucionario de ocasión  o por  simples modismos circunstanciales.

Por el contrario, supo captar e interiorizar -desde su adolescencia hasta su fallecimiento físico- que en los tiempos del capitalismo explotador y del imperialismo depredador y guerrerista, había “algo nuevo bajo el sol”, permanentemente renovable y perfectible. Algo a lo que se aferró toda la vida y más allá de lo que comúnmente se denomina la muerte.

Silvano fue trigo limpio: semilla socialista y solidaria.

Semilla que se transformó en espiga de lindos colores, con la tozuda meta de convertirse en  pan y alegría para todos/as.

Por eso – y porque resulta imposible separarlo de Orlando- al recordarlo hoy en su 80 aniversario, como siempre y desde el corazón, quiero hacerle también a Silvano aquel llamado poético que nos inspiró el autor de las ternuras y las firmezas de Microscopio:

Ven, Ven…

Aproxímate más.

Ven a participar en la nueva ceremonia de las almas.

Únete a los grandes muertos-vivos y a los vivos que no han muerto y siguen combatiendo.

Incorpórate a ese gran reencuentro

al compás de los tambores,

las guitarras, las maracas, las trompetas

y las canciones que nos llaman.

Ceremonia apropiada para los tiempos difíciles.

Ceremonia necesaria para transformarlos en tiempos promisorios.

Ven…

………..

Te  invitamos a venir, quedándote en el cielo.

Ayúdanos a rearmar la utopía y a luchar por ella.

Por la libertad plena.

Por la democracia verdadera.

Por la igualdad para todos y todas.

Por la globalización del pan, la felicidad y la alegría.

Por socialismo tan acogedor,

Tan hermoso e inmenso como el cielo.

(Marzo 2006.- NIC)

 

Y debo decirles a ustedes, pleno de alegría y del orgullo de ser su camarada y hermano, que ya Silvano respondió a este llamado imperioso: aquí está con nosotros/as y se quedará para siempre.

 

 

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