O ataque falso eleitoral

Por Ronnie Huete.

“El acuerdo de Cartagena de Indias firmado con la Dirección Nacional del Frente Nacional de Resistencia Popular el 22 de mayo de 2011 y avalado por los Presidentes de Colombia y Venezuela es el principal avance en el proceso de legitimación internacional que logró el régimen de facto”. Roberto Briseño

São Paulo, Brasil, 5 de mar. La siguiente etapa en la era post golpe de Estado por la que atraviesa Honduras, a través de la dictadura “moderna” en que vive, está en vigencia.

La decisión política de organizar el Partido “Libertad y Refundación” conocido bajo la abreviatura de Libre es un triunfo de la inteligencia estadounidense en el proceso de fortalecimiento del régimen neofascista en Honduras.

Los análisis expuestos por el sociólogo de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, (UNAH), Roberto Briseño, exponen que este proceso rompe con la verdadera causa de lucha de transformar la estructura y funcionamiento del régimen político.

El fortalecimiento del régimen violento que gobierna en Honduras, es otro triunfo en su proceso legitimador, sin embargo debilita la unidad y la acción colectiva del otrora movimiento de Resistencia Popular, surgido tras el golpe de Estado en 2009.
Extrema Violencia

Briseño menciona que existe una degradación por auto desestructuración institucional del Estado y que ha sido sustituido por el régimen.

Acontecimiento que ha convertido al país en uno de los más violentos e inseguros del mundo. Desestabilizando el orden estructural, que caracteriza a naciones que logran una mínima convivencia social.

Por ende, es irresponsable y oportunista asegurar que a través de la participación en un proceso electoral regido bajo las mismas leyes de los políticos golpistas, y la oligarquía financiadora de la dictadura, Honduras será libre, puesto que estos hechos sólo legitiman el guión que las agencias de inteligencia imperial han impuesto.

Históricamente los procesos de injerencia de Estados Unidos contra las democracias en América Latina han surtido efecto, sin embargo en la primera década del siglo XXI, son otras las metodologías que utilizan mediante la guerra de la información.
Farsa electoral

Seguir auto engañándose en la participación de un proceso electoral es afianzar la dictadura, política, militar, religiosa y empresarial que reprime a las grandes masas de campesinos en el Bajo Aguán, situada en el Caribe de esta nación centroamericana y la Isla del pacifico hondureño, Zacate Grande.

Ambos territorios son víctimas de terribles violaciones de derechos humanos tal y como lo han descrito en diversos informes el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), y el Centro de Prevención, Tratamiento y Rehabilitación de las Victimas de la Tortura y sus Familiares (CPTRT). Ambos organismos no gubernamentales de derechos humanos.

De igual forma los campesinos, los pueblos originarios de Honduras, la comunidad diversa y los afro descendientes, siguen sufriendo de hostigamientos por su postura contraria a la dictadura y a la farsa electoral y a los atropellos de los grandes terratenientes.

Otro de los argumentos del también catedrático de la carrera de sociología de la UNAH, Roberto Briseño, describen que la constitución del nuevo partido político “Libre” buscando posibilidades de incluirse en el mismo sistema político decadente, solo contribuye a la legitimación de la dictadura.
Control total

Más que contribuir a la fuerza del movimiento social, lo debilita y fortalece al plan estratégico imperial que junto a la retrograda burguesía mantienen el control de los recursos naturales de Honduras.

Organizaciones como el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), y los garífunas organizados en Organización Fraternal Negra Hondureña (OFRANEH) siempre han denunciado que históricamente han sido despojados de sus territorios y recursos naturales.

Estos organismos señalan que antes eran los colonizadores europeos y ahora son las élites criollas, los estados nacionales, los poderes fácticos y políticos ligados al capital monopólico nacional, transnacional de los Estados Unidos y la Unión Europea.

Estos acontecimientos aún con una permanente vigencia tienden a profundizar su violencia, como lo visto recientemente en febrero en el incendio del penal de Comayagua en donde fueron quemados vivos 361 reclusos.

Ataques incendiarios

Luego, el ataque se dirigió hacia la clase pobre, en los cinco mercados capitalinos situados en la ciudad de Comayagüela, que también forma parte de la capital de Honduras, más de 5,000 comerciantes perdieron toda su mercancía.

Como es normal en esta nación centroamericana, el representante del régimen, Porfirio Lobo Sosa y su alcalde capitalino, Ricardo Álvarez, sin escrúpulo alguno se autodenominaron héroes en los medios de comunicación a su servicio.

Estos hechos en la “dictadura moderna del porfiriato” siguen muy bien ese guión de la inteligencia imperial, que al no tener una verdadera oposición, seguramente se trama el próximo ataque en ese país.

Estos actos criminales contra la nación, en medio de una abierta convocatoria a participar en las próximas elecciones electorales, de los movimientos políticos adscritos, al Tribunal Supremo Electoral, acontecen con plena impunidad y en un Estado en donde las leyes son controladas por la mafia.

Destrucción del poder

Los beneficiarios de este adormecimiento, son los grupos que ostentan las fuentes de riqueza en Honduras y quienes han mantenido con sangre ese status quo. Ahora lograron aplacar a los seudo dirigentes y caudillos quienes autoengañandose se proclaman revolucionarios.

Ante este panorama, la organización y la unión de los pueblos originarios de Honduras, afro descendientes, campesinos, obreros, defensores de derechos humanos, ambientalistas, comunicadores sociales, periodistas, sociólogos, las poblaciones en los barrios y aquellos sectores que no buscan oportunismo ni ínfulas de grandeza narcisista, son los verdaderos líderes de un proceso emancipador.

Es tiempo que Honduras sea parte del proceso de emancipación latinoamericana, que se vive en el sur de nuestra América, apartando la carroña política que recrudece el cáncer del movimiento social, porque el poder no se destruye por sí sólo, necesita de la unión de fuerzas.

*Cualquier atentado o amenaza para el autor de este artículo es responsabilidad de quienes representan y gobiernan el Estado de Honduras o sus invasores.

Imagem tomada de: Tercera Información

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