Mauricio Macri, o vendedor de fumaça

Por Débora Mabaires, de Buenos Aires, para Desacato.info.

Tradução: Tali Feld Gleiser, para Desacato.info. (Port/Esp).

Faz varios dias, na Argentina, o braço judiciário do macrismo, iniciou um novo avanço contra as garantias constitucionais e os direitos humanos de todos os argentinos.

Um juiz aposentado, mas ainda em exercício, Claudio Bonadío; e o fiscal Carlos Stornelli, homem da segurança do Boca Juniors, o clube de futebol que Mauricio Macri controla sem aparecer, começaram uma caçada de ex-funcionários de governo e empresários vinculados à construção, sem respeitar nenhuma garantia processual.

A causa se origina na divulgação de um teórico conteúdo de uns cadernos que Oscar Centeno, um motorista de um ex-funcionário, teria escrito contando os detalhes de traslados de dinheiro desde escritórios de empresários à Casa Presidencial de Olivos quando governava Néstor Kirchner.

Diego Cabot , um jornalista do jornal La Nación, um jornal controlado pelo Grupo Clarín, o principal operador midiático de Mauricio Macri, publica parte desse suposto registro, e imediatamente o juiz e o promotor procedem à detenção de pessoas, sem provas, e sem processo na Justiça, incluindo entre os presos o próprio Oscar Centeno.

No momento de dar seu depoimento, o juiz e o promotor impediram a entrada do advogado do motorista, e conversaram com ele em uma reunião que durou meia hora. Quando abriram a porta, Centeno demitiu seu advogado e escolheu outro, que fora sugerido pelas autoridades judiciárias.

Os empresários detidos foram presos em celas dos tribunais federais, umas celas úmidas, situadas no porão do prédio, quase sem ventilação nem aquecimento. Os mantiveram ali vários dias antes de chamá-los para dar o depoimento ao juiz. Depois lhes ofereceram declarar contra Cristina Kirchner sob a figura do “arrependido” (similar à delação premiada). Se o fizerem, ficam livres.

Quando os advogados pediram para verem as provas, ou pelo menos, os cadernos para poder solicitar as perícias pertinentes, o juiz e o promotor disseram que não tinham os cadernos. Só alguns xerox. Qualquer jurista de qualquer lugar do mundo diria que este absurdo só seria possível numa ditadura.

O interessante é que entre os empresários que participaram em licitações de Obras Públicas está Mauricio Macri, quem, garantem, teve no seu poder os cadernos antes de que fossem publicados. Na Argentina, um funcionário público que sabe de um crime está obrigado a fazer a denúncia imediatamente. Se não, pode ser acusado de cumplicidade ou encobrimento.  Macri não a realizou, o que o expõe a ser acusado. Além disso, chamou o promotor Carlos Stornelli para uma reunião privada com seu primo Fabio Calcaterra, o titular de IECSA, uma empresa construtora, sócia da ODEBRECHT, em uma multimilionária licitação para aterrar o trem Sarmiento.

Após essa reunião, o primo do presidente Macri, declarou como “arrependido” sem se arrepender de nada, porque disse que tinha entregado dinheiro a funcionários do governo de Cristina Kirchner, para a campanha eleitoral. Isto não é um crime em si: se o dinheiro foi declarado e os impostos correspondentes pagos, não é ilegal contribuir a uma campanha. O paradoxo é que a ODEBRECHT, uma empresa estrangeira, financiou a campanha de Mauricio Macri, mas segundo o que Calcaterra disse, ele, sendo primo de Macri, teria financiado a campanha dos Kirchner.

Na segunda-feira 13, a ex-presidenta Cristina Kirchner tinha que se apresentar ao juiz e, fazendo uso dos seus direitos, apresentou um escrito recusando o juiz por animosidade manifesta. Dos seis processos em que ela é investigada, cinco foram armados pelo o juiz Claudio Bonadío, um assíduo visitante da embaixada dos Estados Unidos na Argentina.

Durante a noite, mais uma ilegalidade: o juiz mandou fazer uma invasão de domicílio, sem motivo, dos apartamentos que estão no mesmo prédio em que mora Cristina Kirchner. Entraram ao prédio com cachorros, policiais e destruíram os apartamentos a marretadas. Nenhum desses apartamentos ou seus proprietários têm vinculação com a ex-presidenta.  A invasão de domicílio começou uma hora antes de que os principais jornais de notícias entrassem ao ar.

O juiz Bonadío tenta desesperadoramente criar manchetes para a mídia com o objetivo de dar um pouco de fôlego ao presidente Macri, em um país cuja economia está desabando a cada dia mais um pouco.

O Poder Judiciário, em sociedade com o Grupo monopólico da mídia, precisa de muita fumaça para ocultar o descontentamento social, que a cada dia, se torna mais potente.

Macri vende muita fumaça enquanto arrasa a Argentina. Lastimavelmente, ainda tem quem compra.


Mauricio Macri,  el vendedor de humo

Por Débora Mabaires, de Buenos Aires, para Desacato.info.

Desde hace varios días en Argentina el brazo judicial del macrismo, ha iniciado una nueva avanzada contra las garantías constitucionales y los derechos humanos de todos los argentinos.

Un juez jubilado pero aún en ejercicio, Claudio Bonadío; y el fiscal Carlos Stornelli, hombre de la seguridad de Boca Jrs, el club de fútbol  que en las sombras controla Mauricio Macri, iniciaron una cacería de exfuncionarios y empresarios vinculados a la construcción, sin respetar ninguna garantía procesal.

La causa se origina en la difusión del supuesto contenido de unos cuadernos que Oscar Centeno, un chofer de un exfuncionario, habría escrito contando los pormenores de traslados de dinero desde oficinas de empresarios hacia la Quinta Presidencial de Olivos cuando gobernaba Néstor Kirchner.

Diego Cabot, un periodista del diario La Nación, un diario controlado por el Grupo Clarín, el principal operador mediático de Mauricio Macri, publica parte de ese supuesto registro, e inmediatamente el juez y el fiscal proceden a la detención de 16 personas, sin pruebas, y sin causa judicial. Incluyendo entre los detenidos al mismo Oscar Centeno.

Al momento de ir a prestar declaración, juez y fiscal impiden la entrada al abogado del chofer, y hablan con él, en una reunión que duró media hora. Al abrir la puerta, Centeno despide a su abogado y nombra a otro, que le fue sugerido por las autoridades judiciales.

Los empresarios detenidos fueron encerrados en la alcaidía de los tribunales federales, unas celdas húmedas, ubicadas en el subsuelo del edificio, casi sin ventilación y sin calefacción. Los mantuvieron allí varios días antes de citarlos ante el juez. Luego se les ofreció declarar contra Cristina Kirchner bajo la figura del “arrepentido” (similar a la delación premiada). Si lo hacen, salen libres.

Cuando los abogados pidieron ver las pruebas, o al menos, los cuadernos para poder pedir las pericias pertinentes, el juez y el fiscal dijeron que no tenían los cuadernos. Sólo algunas fotocopias. Cualquier jurista de cualquier lugar del mundo, diría que este disparate sólo sería posible en una dictadura.

Lo interesante es que dentro de los empresarios que participaron en licitaciones de Obras Públicas está Mauricio Macri, quien, aseguran, habría tenido los cuadernos antes de que fueran publicados. En Argentina, un funcionario público que toma conocimiento de un delito está obligado a hacer inmediatamente la denuncia o puede ser acusado de complicidad o encubrimiento. Macri no la realizó, lo que lo expone a ser acusado, pero además, citó al fiscal Carlos Stornelli a una reunión privada con su primo Fabio Calcaterra, el titular de IECSA, una empresa constructora, socia de ODEBRECHT, en una multimillonaria licitación para soterrar el ferrocarril Sarmiento.

Luego de esa reunión, el primo del presidente Macri, declaró como “arrepentido” sin arrepentirse de nada, ya que dijo que había entregado dinero a funcionarios del gobierno de Cristina Kirchner, para la campaña electoral. Esto no constituye delito en sí mismo, si el dinero está declarado y fueron pagados los impuestos correspondientes, no es ilegal aportar a la campaña.  Lo paradójico es que ODEBRECHT, una empresa extranjera, financió la campaña de Mauricio Macri, pero según los dichos de Calcaterra, él, siendo primo de Macri, habría financiado la campaña de los Kirchner.

Ayer la expresidenta Cristina Kirchner debía presentarse ante el juez y, haciendo uso de sus derechos, presentó un escrito recusándolo por animosidad manifiesta. De las 6 causas en las que se la investiga, 5 fueron armadas por el juez Claudio Bonadío, un asiduo visitante de la embajada de Estados Unidos en nuestro país.

Por la noche – otra ilegalidad – el juez mandó a allanar, sin motivo, dos departamentos que están en el mismo edificio del que habita Cristina Kirchner. Entraron al edificio con perros, personal policial y destruyeron esos departamentos a golpes de maza. Ninguno de esos departamentos o sus propietarios, tienen vinculación con la expresidenta. El allanamiento se empezó a llevar a cabo una hora antes de la puesta en el aire de los principales noticieros.

El juez Bonadí, intenta, desesperadamente, crear titulares para los medios de difusión para darle un poco de aire al presidente Macri, en un país cuya economía está destruyéndose todos los días un poco más.

El Poder Judicial, en sociedad con el Grupo monopólico de difusión, necesita mucho humo para tapar el descontento social, que cada día, es más potente.

Macri vende mucho humo mientras arrasa con la Argentina. Lamentablemente, todavía hay quien le compra.

Débora Mabaires é cronista e mora em Buenos Aires.

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