Carta de Enrique F. Lanza al pueblo de Honduras

Publicado em: 20/10/2011 às 08:39
Carta de Enrique F. Lanza al pueblo de Honduras

A 120 días de prisión política

Tegucigalpa 17 de octubre de 2011

Compañeros y Compañeras

Frente Nacional de Resistencia Popular

Partido Refundación y Libertad

Pueblo Hondureño

El sábado último cumplí 4 meses de guardar prisión dictada por un juez de la república; 120 días de privación de libertad provocados por la intolerancia y los intereses aviesos de grupos de poder, que son los mismos que derrocaron la administración del Presidente José Manuel Zelaya Rosales, que hoy se han entronizado en la dirección de nuestro país, generando niveles de injusticia e incertidumbre nunca antes conocidos por nosotros, los hondureños y hondureñas, que seguimos creyendo en un mundo mejor.

El día miércoles, tendré que atender una nueva audiencia, esta vez para enfrentar el tercer cargo que me imputan de cuatro, ante la cual me invade de nuevo la incertidumbre, pues percibo que las condiciones de persecución política y sicariato judicial siguen prevaleciendo, por lo que las expectativas que tenemos siguen siendo de mucha reserva. De antemano, agradezco el inmenso apoyo que nos brinda nuestro pueblo, el cual crece con mayor intensidad a medida que se profundizan la injusticia y la impunidad, sabemos que los miles de compatriotas que nos acompañaran estarán dándonos su voz de aliento desde las afueras de ese edificio judicial que se ha convertido en el hogar de la abyección y la ignominia.

A lo largo de los meses he podido sobrellevar la prisión a que me han sometido mis verdugos, gracias al contundente respaldo que he recibido de amplios sectores del pueblo hondureño, los que han demostrado que la solidaridad no es una abstracción, sino una expresión practica de los pueblos para enfrentar la cobardía y la traición. Nuestra causa, que es la causa de todo nuestro proyecto político me ha dado el honor de estar en la línea frontal de la resistencia contra las estructuras represoras del régimen, sin olvidar el enorme aporte que han dado con sangre nuestros hermanos y hermanas del Bajo Aguan, donde no he podido apersonarme por el cautiverio al que me tienen sometido.

Ya se ha demostrado que la razón nos asiste; en ningún momento hemos pedido clemencia de los golpistas, menos aún su impunidad; hemos, por el contrario, mantenido firme nuestra posición de exigir que se nos deje demostrar nuestra inocencia, a pesar de que todos los indicios racionales relacionados con los casos que se me imputan, demuestran por si mismos donde están los verdaderos culpables, y aun así, las autoridades no hacen más que burlar la ley, y mofarse de la dignidad popular, presionando la condena, el vilipendio de una víctima frente a la opinión pública.

A medida pasan los días, la convicción de que esto no es nada más que una burda patraña, alcanza nuevos sectores de nuestra sociedad; incluso la comunidad internacional se expresa en términos concretos y definitivos sobre la ausencia del debido proceso, y por ende, la violación de todos mis derechos ciudadanos. América Latina, países Europeos han reconocido la situación, visitándome para expresar su solidaridad, así como su desagrado por el incumplimiento inexplicable del Acuerdo de Reconciliación Nacional, firmado en Cartagena de Indias, Republica de Colombia, por el ex presidente José Manuel Zelaya Rosales en mayo último. El mundo está consciente del acto de fuerza que se aplica contra mi persona, así como la vileza con que se sigue reprimiendo al pueblo de Honduras en todo el territorio nacional.

Aun bajo el asedio de los adversarios, hemos mantenido nuestro perfil como parte de los órganos de conducción del Frente Nacional de Resistencia Popular y el Partido Libertad y Refundación. La lógica de quienes consideraban que la prisión nos separaría de nuestras responsabilidades frente a nuestro pueblo, falló totalmente; la actividad resistente es intensa desde mi prisión domiciliaria, desde donde se proyectan acciones concretas en apoyo de todo nuestro movimiento, de muchas maneras. Dijimos que era nuestra aspiración estar a la altura de nuestro heroico pueblo, y aun con todas las adversidades seguimos cumpliendo, igual que cumplen su misión miles y miles de hondureños y hondureñas desde las trincheras que las condiciones históricas les asignan.

Desde esta posición seguimos atentamente las actividades de obreros, campesinos, maestros, pobladores, mujeres, compañeros de los colectivos de diversidad sexual, luchadores por los derechos humanos y muchos grupos más. Podemos afirmar que el compromiso con nuestra causa es hoy más fuerte que nunca, que todos los sectores de la sociedad entienden nuestra situación, y se involucran más en las acciones de defensa contra la impunidad. No podemos menos que reconocer la grandeza de esta gente subestimada por siglos por clases dominantes miopes, incapaces en asimilar los cambios que se dan en el mundo, que hoy producen millones de indignados en todo el planeta. Lamentablemente, no les ha importado destruir la paz y la democracia en nuestro país, a pesar de que es evidente de que sus días de arbitrariedad, poco a poco, por la voluntad del soberano, se acercan a su final.

Mi compromiso es cada día más firme; estoy en la lucha cotidiana; en la búsqueda del poder político impulsado por nuestra resistencia nacional; estoy al lado de cada compañero, cada compañera que sufren igualmente de la injusticia. Esa es mi determinación, la misma que comparto con el pueblo que no cejará hasta haber conquistado su liberación. Los responsables de todas las aberraciones que mortifican al pueblo hondureño, ya debieron darse cuenta que ni nos doblarían las rodillas, ni nos rendirían por miedo; por el contrario, no han hecho más que fortalecernos, a mayor virulencia contra todo el pueblo, mayor el repudio y la convicción de que un mundo mejor es posible, y que ese solo lo puede construir el pueblo en revolución.

Gracias hermanos y hermanas por darme esta oportunidad de estar al frente, les aseguro que nos los defraudaré, y que cada día mi espíritu de victoria será más grande. Cuenten conmigo, les invito a mi casa, que además de prisión se ha convertido en casa del pueblo. No sabían mis perseguidores que al igual que mi pueblo, soy LIBRE, no importa si ellos me condenan, siempre seré LIBRE.

Hasta la victoria siempre

Enrique Flores Lanza

Miembro de Comisión Política FNRP

Preso Político del Régimen

 

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