A propaganda Neo-nazista justifica Holocausto de Comayagua

Por Álvaro Pineda.

Un equipo de “expertos” adscritos a la agencia yanki ATF dictaminó “al veloz” que el holocausto de Comayagua fue “un accidente”, librando, como era predecible, de toda responsabilidad a la dictadura implantada por el imperio sobre Honduras. Por cierto, los agentes de esa agencia imperialista se vieron involucrados recientemente en el lavado de activos en México, y el contrabando de armas de combate para el narco y el crimen organizado a toda Mesoamérica en la operación “Rápido y Furioso”.
Funcionarios del régimen vinculados a seguridad y “derechos humanos” se volcaron en avalancha en una campaña orientada a lavar las garras ensangrentadas de la dictadura en este caso de genocidio. Medios de comunicación oficialistas, pro-golpistas en el lado derecho, y colaboracionistas o ingenuos en la izquierda, han apoyado sutil o abiertamente esta intensa ofensiva sicológica de justificación a lo injustificable. Una parte de los familiares de los inmolados en la hoguera neo-nazi han sido engañados o cooptados por el régimen, a la vez que aceptan las 30 monedas de la indignidad por la sangre de sus deudos. No hay ningún atisbo de alguna reacción popular física, tangible (que no sea de comunicados) ante el sometimiento extremo, el exterminio y la humillación sistemáticos de todo un pueblo. Estamos pagando el precio de los errores, de las deficiencias, de la indefinición, del colaboracionismo intencional o colateral, de la cobardía, de las carencias materiales, organizativas o ideológicas.
Exportamos muerte, miedo, indolencia por unos, y desesperanza.

Estamos solos contra el demonio. Acompañados moralmente por nuestros amigos socialburgueses de la América hermana, pero solos en el bosque frente a los fusiles fascistas que si tienen aliados poderosos y tangibles.

Una cosa es innegociable: debemos pelear contra esta ignominia, la más negra que haya visto esta tierra en varios siglos.

Pero, ¿cómo hacerlo? Lo que hemos hecho no ha resultado, y lo que estamos haciendo, aunque seamos optimistas, no nos

convence en lo más profundo de nuestro espíritu. Tampoco hay propuestas coherentes, estructuradas y objetivamente realizables que sí convenzan a esa intuición profunda, íntima e instintiva que nos dice que nos estamos auto-engañando.

¿Cuándo habrá mejores tiempos en esta Hondura?

Tegucigalpa 21-02-2012

Imagem tomada de: salesianosbilbao.es

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