Sugestões para a mídia

Publicado em: 28/04/2011 às 14:08
Sugestões para a mídia

Por Koldo Campos Sagaseta.

 

Sabemos que o jogador de baralho engana no jogo como sabemos que o prestidigitador tira um coelho branco da cartola com truques. Mas não é o mesmo saber disso do que descobri-lo.Constatar como se engana, vê-lo, provoca uma impressão muito mais consistente e reflexiva que o mero fato de saber que há um truque.
Tampouco ignoramos que a grande mídia mente. Averiguar como fazem isso, que instrumentos usam para urdir a patranha, de que ferramentas se valem para nos servir o engano, acrescentaria a esse conhecimento uma percepção muito mais transcendente e funda.
Com independência dos interesses que determinam o que é notícia e o que não é, consideração que precisaria de um capítulo aparte, a mídia emprega infinidade de técnicas para manipular as nossas impressões, emoções e critérios, e conseguir que secundemos o recusemos as suas propostas dependendo de seu interesse.
Desde a notícia que não é verdade à verdade que não é notícia, são inumeráveis os procedimentos que utilizam para que nem só para que pensemos igual, senão que o pensemos da mesma forma.
Eis aí a importância de que os meios alternativos incluam todo dia nas suas páginas algum espaço dedicado a nos revelar os enganos, os truques aos que apela a grande mídia para merecer a nossa credibilidade. Alguns jornais eletrônicos já o fazem ou até tem seções fixas sobre o assunto, mas é urgente que neste desmonte da patranha se envolvam mais meios e o façam todo dia. Como seria oportuno que quando um meio seja surpreendido transformado em latrina, igual que se faz com alguns tópicos, se anexe a habitual cronologia de seus excrementos para que a fetidez alerte até o mais cândido leitor.
Inclusive, poderiam se estabelecer prêmios anuais à Latrina Multimídia em algumas de suas mais características versões: à mentira mais elaborada, ao silêncio mais sonoro, ao melhor erro infográfico… E as habituais homenagens por sua longa carreira de sucesso a algumas meritórias empresas do mercado.
Não é a única seção que sugiro. Outro espaço que faz tempo requer a sua cotidiana presença nos jornais, seja no lugar do horóscopo ou da cotação da Bolsa, é o dicionário.
Nos muros duma rua alguém escreveu uma vez: “Quando tínhamos as respostas, nos mudaram as perguntas”. Agora também nos mudaram os conceitos.
Todo dia aparece um novo enquanto vamos esquecendo aqueles que aprendemos. As guerras, por exemplo, agora são humanitárias; os soldados, contingentes de paz; à democracia acrescentaram tantos sobrenomes que nem família são os descendentes: popular, representativa, formal, participativa, parlamentar, liberal, totalitária… Tampouco à verdade faltam gestos. As há sinceras, meias, cruéis, amargas, até putas podem ser às vezes.
A solidariedade se especula, o amor se compra, a justiça se herda, a paz se impõe, o progresso se saqueia. Vive-se em nome da morte e se mata em nome da vida. Precisamos recuperar essas palavras, esses velhos conceitos que nos fazem humanos, essas palavras que temos esquecido.
Os meios alternativos também poderiam contribuir para isso, abrindo um espaço pro dicionário onde nos reencontrar com todas essas definições originais de conceitos que nos têm prostituído e sequestrado, e assim reconfirmar que seguimos sendo e que temos direito de ser. Deveria se incluir um especial apartado com as definições dos termos econômicos que facilitem a sua digestão nos estômagos mais sensíveis, e uma cabal tradução do galimatias a uma linguagem desprovida de eufemismos, de palavras-armadilha.
E já que estamos sugerindo novas seções… Por que não um poema? Antes o depois dos esportes… Ou uma breve narração?… acima ou embaixo do preço do barril ou do mercado de metais de Londres. Mesmo com poucos leitores que se atrevam a compartilhar os versos, sempre serão mais que os interessados nos metais londrinos ou no custo do Brent.
E me aponto para a campanha aberta pelo triunfal retorno aos meios de comunicação da gráfica mais impactante, da fotografia mais precisa, do mais infalível objetivo: a caricatura.
Nem sequer precisa se apoiar em satélites que transmitam ao vivo uma instantânea real vista no mundo todo… uma vez selecionada, restaurada, corrigida, reformada e editada. Sim, nada como a vinheta gráfica para, num par de traços e palavras, resumir o dia melhor que o editorial, nada como a caricatura para plasmar a essência de um rosto com mais rigor e fidelidade que a fotografia.

 

Versão em português: Tali Feld Gleiser

 

Sugerencias para los medios de comunicación

Sabemos que el tahúr hace trampas en el juego como sabemos que el prestidigitador saca un conejo blanco de su mágica chistera valiéndose de trucos, pero no es lo mismo saberlo que descubrirlo.
Constatar cómo se hace la trampa, verla, provoca una impresión mucho más consistente y reflexiva que el mero hecho de saber que hay truco.
Tampoco ignoramos que los grandes medios de comunicación nos mienten. Averiguar cómo lo hacen, qué instrumentos usan para urdir la patraña, de qué herramientas se valen para servirnos el engaño, añadiría a ese conocimiento una percepción mucho más trascendente y honda.
Con independencia de los intereses que determinan qué es noticia y qué no lo es, consideración que necesitaría un especial apartado, los medios emplean infinidad de técnicas para manipular nuestras impresiones, emociones y criterios, y conseguir que secundemos o rechacemos sus propuestas según sea su interés.
Desde la noticia que no es verdad a la verdad que no es noticia, son innumerables los procedimientos que utilizan para que no sólo pensemos lo mismo sino que lo pensemos de la misma forma.
De ahí la importancia de que los medios de comunicación alternativos incluyan todos los días en sus páginas algún espacio dedicado a revelarnos las trampas, los trucos a los que apelan los grandes medios para merecer nuestra credibilidad. Algunos periódicos electrónicos ya lo están haciendo y hasta tienen secciones fijas sobre el particular, pero urge que en este desmontaje de la patraña, se involucren más medios y lo hagan todos los días. Como sería oportuno que cuando un medio sea sorprendido transformado en letrina, al igual que se hace en algunos temas, se anexe la habitual cronología de sus excrementos para que la fetidez alerte hasta al más cándido lector.
Incluso, podrían establecerse premios anuales a la Letrina Multimedia en algunas de sus más características versiones: A la mentira más elaborada, al silencio más sonoro, al mejor error infográfico… Y los consabidos homenajes por su larga y exitosa carrera a algunas meritorias empresas del mercado.
No es la única sección que sugiero. Otro espacio que hace tiempo requiere su cotidiana presencia en los periódicos, sea en lugar del horóscopo o de la cotización de la Bolsa, es el diccionario.
En los muros de una calle alguien escribió una vez: “Cuando teníamos las respuestas, nos cambiaron las preguntas”. Ahora también nos han cambiado los conceptos.
Todos los días aparece uno nuevo mientras vamos olvidando aquellos que aprendimos.
Las guerras, por ejemplo, ahora son humanitarias; los soldados, contingentes de paz; a la democracia le han ido agregando tantos apellidos que ni familia son los descendientes: popular, representativa, formal, participativa, parlamentaria, liberal, totalitaria…Tampoco a la verdad le faltan guiños. Las hay sinceras, a medias, crueles, amargas, hasta putas pueden serlo a veces.
La solidaridad se especula, el amor se compra, la justicia se hereda, la paz se impone, el progreso se saquea. Se vive en nombre de la muerte y se mata en nombre de la vida.
Necesitamos recuperar esas palabras, esos viejos conceptos que nos hacen humanos, esas palabras que hemos ido olvidando.
A ello también podrían contribuir los medios alternativos abriendo un espacio al diccionario donde poder reencontrarnos con todas esas definiciones originales de conceptos que nos han prostituido y secuestrado, y así reconfirmar que seguimos siendo y que tenemos derecho a ser. Debería incluirse un especial apartado con las definiciones de los términos económicos que faciliten su digestión en los estómagos más sensibles, y una cabal traducción del galimatías a un lenguaje desprovisto de eufemismos, de palabras-trampa.
Y puestos a sugerir nuevas secciones… ¿Y por qué no un poema? antes o después de los deportes… ¿O un breve relato?… arriba o debajo del precio del barril o del mercado de metales de Londres. Por muy pocos lectores que se animen a compartir los versos, siempre serán más que los interesados en los metales londinenses o en el costo del Brent.
Y me apunto a la campaña abierta por el triunfal retorno a los medios de comunicación de la gráfica más impactante, de la fotografía más precisa, del más infalible objetivo: la caricatura.
Ni siquiera necesita apoyarse en satélites que transmitan al instante una instantánea real vista en todo el mundo… una vez ha sido seleccionada, restaurada, corregida, reformada y editada. Sí, nada como la viñeta gráfica para, en un par de trazos y palabras, resumir el día mejor que el editorial, nada como la caricatura para plasmar la esencia de un rostro con más rigor y fidelidad que la fotografía.

 

Caricatura: Koldo por Mercader

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