Macri e o Estado contra os mais fracos

Por Débora Mabaires, Buenos Aires, para Desacato.info.

Faz um ano, o governo de Mauricio Macri começou a praticar a repressão de modo seletivo e seu alvo preferido são os mais fracos: crianças, idosos e mulheres.

Enquanto na Cidade Autônoma de Buenos Aires, nos bairros humildes crianças que dançavam na rua e treinavam para o Carnaval eram reprimidas. Os feridos tinham entre 8 e 12 anos.

Os grandes meios de comunicação  silenciaram estes fatos de violência estatal e o Poder Judiciário, mais uma vez, olhou para outro lado.

A anuência destas corporações permitiu que Mauricio Macri descarregasse balas de borracha contra diferentes manifestações de protesto realizadas em Mar del Plata e Rosário, as duas cidades onde o desemprego aumentou desmedidamente pelas políticas econômicas que aplicou. A desculpa esgrimida nos jornais principais era que estava em risco a segurança do presidente; uma falácia grosseira, porque ele se encontrava a mais de 500 metros do local dos fatos.

Em agosto de 2016, um grupo de aposentados, muitos idosos, faziam uma manifestação numa das pontes de acesso à cidade de Buenos Aires, e foram agredidos a pauladas pelas forças de segurança.

Foto: APU
Foto: APU

Os meios mais importantes publicaram o fato com a manchete “Empurrões entre aposentados e policiais” e ocultaram de seus canais de televisão ou vídeo em que dá para ver como um policial levanta um idoso no ar e o joga com força sobre o asfalto a uns 3 metros distância.

Mais tarde, em outubro, uma multidão que tinha participado no XXXI Encontro Nacional de Mulheres foi reprimida ferozmente. Nesse encontro, umas 90.000 pessoas realizaram diversas atividades durante 3 dias sem que houvesse nenhum incidente. As imagens da polícia  disparando à multidão comoveram a sociedade. Não conseguiram ocultar o fato, já que pelos menos dois repórteres gráficos foram feridos pelas forças repressivas e não tinham a desculpa da suposta segurança presidencial em risco.

Foto: Misiones Cuatro
Foto: Misiones Cuatro

Como a maré, a enxurrada repressiva de Mauricio Macri avança devagar. Isto tem uma justificativa social: se tivesse entrado a sangue e fogo, como fizeram os governos militares durante os anos da Ditadura, provavelmente, teriam se alçado as vozes com  muita mais veemência e a verdadeira essência deste governo teria ficado exposta ante o mundo. Fazendo-isso de maneira gradativa, seletivamente, a sociedade vai aceitando a instalação da violência estatal como forma de governo.

Os sindicatos lhe deram um ano de vantagem e agora com um o novo ajuste e perda de poder aquisitivo e de emprego, os trabalhadores exigem que seus dirigentes os representem. Aqueles que ontem se beneficiaram acordando com Mauricio Macri vantagens econômicas para si próprios, em troca de não mobilizar os trabalhadores, hoje se encontram pressionados por eles; e como o governo já aumentou a sua capacidade repressiva com novas técnicas e armamento, estão em una situação complicada. Ficaram presos entre dois fogos que, sem dúvida, os consumirá.

Agora, aproveitando as férias que o Poder Judiciário pega todo ano no mês de janeiro, Mauricio Macri avançou sobre as terras de povos indígenas.

No norte do país, na província de Salta nega atenção médica, acesso à água e aos alimentos a populações que tinham sido deslocadas de suas terras pelos latifundiários que, com violência, os expulsaram delas.

A situação é urgente e embora o advogado que preside o Conselho Nacional de Políticas Indígenas, o Dr. Daniel Segovia, realiza todas as apresentações para evitar este genocídio, não está sendo ouvido.

Durante o mês de dezembro, cinco crianças menores de cinco anos faleceram vítimas da desnutrição e doenças que se podem prevenir e curar com um simples antibiótico.

Outra criança se encontra internada em estado gravíssimo. Nessa pequena comunidade tem mais 67 crianças desnutridas. Literalmente, as estão matando de fome.

No sul do país, na província de Chubut, o governo de Mauricio Macri avançou esta semana sobre a população mapuche de Cushamen. A Gendarmeria Nacional atirou contra a população e feriu homens, mulheres e crianças.

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Os homens feridos foram presos e não receberam assistência médica. As mulheres resistiram no local com seus filhos, ameaçando com pegar fogo.

24 horas mais tarde, um novo ataque das forças policiais, desta vez, noturno, feriu gravemente um jovem que está internado lutando por sua vida com um disparo de chumbo no pescoço.

As mulheres feridas se recusam a serem transladadas a um hospital. Sabem que se saírem da terra, não conseguirão voltar e seu extermínio estaria garantido.

As mulheres de Cushamen, como a Argentina, feridas pelas balas de Mauricio Macri, se aferrando à terra, resistem.

Tradução: Tali Feld Gleiser, para Desacato.info.


Macri y el Estado contra los débiles

Por Débora Mabaires, Buenos Aires, para Desacato.info.

Hace un año, el gobierno de Mauricio Macri empezó a practicar la represión de modo selectivo y su blanco preferido son los más débiles: niños, ancianos y mujeres.

Mientras que en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se reprimía en los barrios humildes a niños que bailaban en la calle practicando para el Carnaval. Los heridos tenían entre 8 y 12 años.

Los grandes medios de comunicación silenciaron estos hechos de violencia estatal y el Poder Judicial, una vez más, miró para otro lado.

La anuencia de estas corporaciones le permitió a Mauricio Macri descargar balas de goma contra diferentes manifestaciones de protesta realizadas en Mar del Plata y Rosario,  las dos ciudades donde el desempleo aumentó desmesuradamente por las políticas económicas que aplicó. La excusa esgrimida en los principales diarios, era que había estado en riesgo la seguridad del presidente; lo que era una burda falacia, ya que se encontraba a más de 500 metros del lugar de los hechos.

En agosto de 2016, un grupo de jubilados, muchos ancianos, manifestaban en uno de los puentes de acceso a la Ciudad de Buenos Aires, y fueron apaleados por las fuerzas de seguridad.

Los medios más importantes titularon “Empujones entre jubilados y policías” y ocultaron de sus canales de televisión el video en el que puede verse a un policía levantando en el aire a un anciano y lo arroja con fuerza sobre el pavimento a unos 3 metros de distancia.

Más tarde, en octubre, una multitud que habían participado del XXXI Encuentro Nacional de Mujeres fue reprimida salvajemente. En dicho encuentro, unas 90.000 personas realizaron distintas actividades durante 3 días sin que se produjera ningún incidente. Las imágenes de la policía  disparando a la multitud, conmocionó a la sociedad. No habían podido ocultar el hecho, ya que al menos dos reporteros gráficos fueron heridos por las  fuerzas represivas y no tenían la excusa de la supuesta seguridad presidencial en riesgo.

Como la marea, la andanada represiva de Mauricio Macri, va avanzando lentamente. Esto tiene una justificación social: si hubiera entrado a sangre y fuego, como lo hicieron las  Juntas Militares en los años de la Dictadura, probablemente se hubieran alzado las voces con  mucha más vehemencia y la verdadera esencia de este gobierno hubiera quedado expuesta ante el mundo. Al hacerlo en forma gradual, selectivamente, la sociedad va aceptando la instalación de la violencia estatal como forma de gobierno.

Los sindicatos le dieron un año de ventaja, y ahora con el nuevo ajuste y pérdida de poder adquisitivo y de empleo, los trabajadores exigen que sus dirigentes los representen. Quienes ayer se beneficiaron acordando con Mauricio Macri ventajas económicas para sí mismos, a cambio de no movilizar a los trabajadores, hoy se encuentran presionados por ellos; y como el gobierno ya aumentó su capacidad represiva con nuevas técnicas y armamento, están en una situación complicada. Quedaron atrapados entre dos fuegos que sin duda, los consumirá.

Ahora, aprovechando las vacaciones que el Poder Judicial se toma cada año durante el mes de Enero, Mauricio Macri avanzó sobre las tierras de pueblos indígenas.

En el norte del país, en la provincia de Salta les niega atención médica, acceso al agua y a los alimentos a poblaciones que habían sido desplazadas de sus tierras por los terratenientes que con violencia los expulsaron de ellas.

La situación es acuciante y aunque el abogado que preside el Consejo Nacional de Políticas Indígenas, el Dr. Daniel Segovia, ha realizado todas las presentaciones para evitar este genocidio, no está siendo escuchado.

Durante el mes de diciembre, cinco niños menores de 5 años, han fallecido víctimas de la desnutrición y enfermedades prevenibles y curables con un simple antibiótico.

Otro niño se encuentra internado en gravísimo estado y se suman otros 67 niños desnutridos en esa pequeña comunidad. Literalmente, los están matando de hambre.

En el sur del país, en la provincia de Chubut, el gobierno de Mauricio Macri avanzó esta semana sobre la población mapuche de Cushamen. La Gendarmería Nacional entró a los tiros a la población hiriendo a hombres, mujeres y niños.

Los hombres heridos fueron detenidos y no se les brindó asistencia médica. Las mujeres resistieron en el lugar con sus hijos, amenazando con prenderse fuego.

Veinticuatro horas más tarde, un nuevo ataque de las fuerzas policiales, esta vez, nocturno, hirió de gravedad a un joven que se encuentra internado luchando por su vida con un balazo de plomo en el cuello.

Las mujeres heridas, se niegan a ser trasladadas a un hospital. Saben que si dejan la tierra, no podrán volver y su exterminio estaría garantizado.

Las mujeres de Cushamen, como la Argentina, heridas por las balas de Mauricio Macri, aferrándose a la tierra, resisten.

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