Grito dos Excluídos 2011

Publicado em: 06/09/2011 às 14:20
Grito dos Excluídos 2011

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Por Frei Betto.

Há 17 anos a Semana da Pátria é dedicada, no Brasil, à manifestação popular conhecida como Grito dos Excluídos . Ele é promovido pelo Setor de Pastoral Social da Conferência Nacional dos Bisbos do Brasil (CNBB), Comissão Pastoral da Terra, Cáritas, Ibrades e outros movimentos e instituições. O lema do 17º grito é “Pela vida grita a Terra, por direitos, todos nós!”. Trata-se de associar a preservação ambiental do planeta aos direitos do povo brasileiro.

O salário mínimo atual – R 545 – tem, hoje, metade do valor de compra de quando foi criado, em 1940. Para equipará-los, precisaria valer R 1.202,80. Segundo o Dieese, para atender às necessidades básicas de uma família de quatro pessoas, conforme prescreve o artigo 7 da Constituição, o atual salário mínimo deveria ser de R 2.149,76.

As políticas sociais do governo são, sem dúvida, importantes. Mas não suficientes para erradicar a miséria. Isso só se consegue promovendo distribuição de renda por meio de salários justos, e não mantendo milhões de famílias na dependência de recursos do poder público.

O Brasil começa a ser atingido pela crise financeira internacional. Com a recessão nos países ricos, nossas exportações tendem a diminuir. O único modo de evitar que o Brasil também caia na recessão é aquecendo o consumo interno – o que significa aumento de salários e de crédito, e redução dos juros.

A população extremamente pobre do Brasil é estimada em 16 milhões de pessoas. E 59% (9,6 milhões de pessoas) delas estão concentradas no Nordeste. Dos que padecem pobreza extrema no Brasil, 51% têm menos de 19 anos e 40%, menos de 14. O desafio é livrar essas crianças e jovens da carência em que vivem, propiciando-lhes educação e profissionalização de qualidade.

Um dos fatores que impedem nosso governo de destinar mais investimentos aos programas sociais e à educação e saúde é a dívida pública. Hoje, a dívida federal, interna e externa, ultrapassa R 2 trilhões. Em 2010, o governo gastou, com juros e amortizações dessa dívida, 44,93% do Orçamento Geral da União. Quem lucra e quem perde com as dívidas do governo? O Grito dos Excluídos propõe, há anos, uma auditoria das dívidas interna e externa. Ninguém ignora que boa parcela da dívida é fruto da mera especulação financeira. Como aqui os juros são mais altos, os especuladores estrangeiros canalizam seus dólares para o Brasil, a fim de obter maior rendimento.

Há um aspecto da realidade brasileira que atende à dupla dimensão do lema do grito deste ano: preservação ambiental e direitos sociais. Trata-se da reforma agrária. Só ela poderá erradicar a miséria no campo e paralisar o progressivo desmatamento da Amazônia e de nossas florestas pela ambição desenfreada do latifúndio e do agronegócio. Dados do governo indicam que, no Brasil, existem, hoje, 62,2 mil propriedades rurais improdutivas, abrangendo área de 228,5 milhões de hectares. Mera terra de negócio e, portanto, segundo a Constituição, passível de desapropriação.

Comparados esses dados de 2010 aos de 2003, verifica-se que houve aumento de 18,7% no número de imóveis rurais ociosos, e a área se ampliou em 70,8%. Se o maior crescimento de áreas improdutivas ocorreu na Amazônia, palco de violentos conflitos rurais e trabalho escravo, surpreende o incremento constatado no Sul do país. Em 2003, havia nessa região 5.413 imóveis classificados como improdutivos. Ano passado, o número passou para 7.139 imóveis – aumento de 32%. São 5,3 milhões de hectares improdutivos em latifúndios do Sul do Brasil. De 130,5 mil grandes propriedades rurais cadastradas em 2010, com área de 318,9 milhões de hectares, 23,4 mil, com área de 66,3 milhões de hectares, são propriedades irregulares – terras griladas ou devolutas (pertencentes ao governo), em geral ocupadas por latifúndios.

O Brasil tem, sim, margem para uma ampla reforma agrária, sem prejuízo dos produtores rurais e do agronegócio. Com ela, todos haverão de ganhar – o governo, por recolher mais impostos; a população, por ver reduzida a miséria no campo; os produtores, por multiplicarem suas safras e rebanhos e venderem mais aos mercados interno e externo.

Frei Betto é escritor, autor do romance ‘Minas do Ouro’ (Rocco), entre outros livros

 

Grito de los Excluidos 2011

 

Por Frei Betto.

(ALAI)

Hace 17 años la Semana de la Patria estuvo dedicada, en Brasil, a la manifestación popular conocida como Grito de los Excluidos. Este es impulsado por la Pastoral Social de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil, la Comisión Pastoral de la Tierra, Caritas, Ibrades y otros movimientos e instituciones.

El lema del décimo séptimo Grito es “Por la vida grita la Tierra… Por derechos, todos nosotros!”. Se trata de asociar la preservación ambiental del planeta a los derechos del pueblo brasileño.

El salario mínimo actual – R$ 545,00 – representa hoy, la mitad del valor del poder adquisitivo desde cuando fue creado en 1940. Para equipararlo, debería situarse en R$ 1.202,80. Según el DIEESE, para atender las necesidades básicas de una familia de cuatro personas, de acuerdo a lo que prescribe el art. 7 de la Constitución, el actual salario mínimo debería ser de R$ 2.149,76.

Las políticas sociales del gobierno son, sin duda, importantes. Pero no suficientes para erradicar la miseria. Esto solo se consigue promoviendo la distribución de renta a través de salarios justos, y no manteniendo millones de familias en la dependencia de los recursos públicos.

Brasil comienza a ser afectado por la crisis financiera internacional. Con la recesión en los países ricos, nuestras exportaciones tienden a disminuir. El único modo de evitar que Brasil caiga también en la recesión es incrementando el consumo interno, lo que significa aumento de salarios y del crédito, y reducción de los intereses.

Se estima que la población extremadamente pobre del Brasil es de 16 millones de personas. De esas, el 59% (9,6 millones de personas) está concentrada en el Nordeste.

De los que padecen pobreza extrema en Brasil, el 51% tiene menos de 19 años y el 40%, menos de 14. El desafío es liberar a esos niños y jóvenes de la carencia en que viven, otorgándoles educación y profesionalización de calidad.

Uno de los factores que impiden a nuestro gobierno destinar más inversiones a los programas sociales y a la educación y salud es la deuda pública. Hoy, la deuda federal, interna y externa, rebasa los R$ 2 billones. En 2010, el gobierno gastó en intereses y amortizaciones de esa deuda, el 44,93% del presupuesto general de la Unión.

¿Quién lucra y quien pierde con las deudas del gobierno? El Grito de los Excluidos propuso, hace años, una auditoria de las deudas interna y externa. Nadie ignora que un buen tramo de la deuda es fruto de la mera especulación financiera. Como aquí los intereses son más altos, los especuladores extranjeros canalizan sus dólares a Brasil, a fin de obtener un mayor rendimiento.

Hay un aspecto de la realidad brasileña que responde a la doble dimensión del lema del Grito de este año: preservación ambiental y derechos sociales. Se trata de la reforma agraria. Solo ella podrá erradicar la miseria en el campo y paralizar el progresivo desmantelamiento de la Amazonía y de nuestros bosques por la ambición desenfrenada del latifundio y del agronegocio.

Datos del gobierno indican que en Brasil existen, actualmente, 62,2 mil propiedades rurales improductivas, abarcando un área de 228,5 millones de hectáreas. Simple tierra para el negocio y, por lo tanto, según la Constitución, sujetas a expropiación.

Comparados esos datos de 2010 con los de 2003, se verifica que hubo un aumento del 18,7% en el número de inmuebles rurales ociosos, y el área se amplió en 70,8%.

Si el mayor crecimiento de áreas improductivas ocurrió en la Amazonía, escenario de violentos conflictos rurales y trabajo esclavo, sorprende el incremento constatado en el sur del país. En 2003, había en esa región 5.413 inmuebles clasificados como improductivos. El año pasado, esta cifra pasó a 7.139 inmuebles, lo que representa un aumento del 32%. ¡Son 5,3 millones las hectáreas improductivas pertenecientes a los latifundios del sur del Brasil!

De 130,5 mil grandes propiedades rurales catastradas en 2010, con una área de 318,9 millones de hectáreas; 23,4 mil, con una área de 66,3 millones de hectáreas, son propiedades irregulares (tierras griladas (1) o desocupadas, pertenencias al gobierno), en general ocupadas por latifundios.

Brasil tiene un amplio margen para impulsar la reforma agraria, sin perjuicio de los productores rurales y del agronegocio. Con ella, todos ganarán: el gobierno, porque recolectará más impuestos; la población, porque verá reducida la miseria en el campo; los productores, porque multiplicarán sus cosechas y rebaños, y venderán más a los mercados interno y externo. (Traducción ALAI)

 (1) NDLT: Terrenos cuyo título de propiedad es falso.

 

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