Frankfurt: o teste de uma greve

Por Charles-André Udry.

La lucha de los asalariados/as del aeropuerto de Frankfurt se radicaliza. Ahora bien, como lo mostramos en dos artículos anteriores (19 y 23 de febrero de 2012), esta huelga es objeto de una campaña de manipulación por parte de los medios de comunicación dominantes. Lo que revela, a su manera, la importancia de esta huelga en el clima social de Alemania y ante los aparatos burocráticos de las grandes confederaciones sindicales.
El semanario conservador, Welt am Sonntag (26-2-2012) en su página dos, bajo la rúbrica “la figura de la semana” y el retrato del dueño de Fraport -la sociedad de explotación del aeropuerto, presente en 12 aeropuertos del mundo y “utilizando” 20.000 asalariados/as- titula: “El rompe-huelga””. Su nombre: Stefan Schulte. El artículo pone de relieve su “línea dura”, pero plantea la cuestión de su eficacia: “¿Podrá vencer el mini-sindicato GdF?” (Gewerkschaft der Flugsicherung – Sindicato de la Seguridad Aérea). Wall Street Journal (28-2-2012) dedica un artículo a esta huelga, en su página 8. Hace hincapié en la posibilidad de una ampliación de la huelga al conjunto de los controladores aéreos, y no solamente al personal de la seguridad sobre la terminal.
“Realista” y traduciendo también una experiencia consustancial a los Estados Unidos, el WSJ señala una cuestión importante que habíamos marcado a partir del primer artículo: ¿esta huelga, más que justificada, es capaz de conseguir la anulación de un número suficiente de vuelos para que las negociaciones efectivas con GdF tomen forma? Entre el 16 y 27 de febrero, 1.400 vuelos debieron cancelarse. Como consecuencia, Lufthansa vio caer sus acciones (- 2,4%), y Fraport (- 1,5%). Fraport declara una pérdida de 1 millón de euros al día, ciertamente inflada para estimular la campaña de prensa y para influir sobre los aparatos sindicales, a menudo más sensibles a los riesgos del volumen de negocios de las empresas (de las cuales son  “socios”) que a las necesidades de los asalariados/as. Esta “información” va dirigida también a los lectores del WSJ. Es una constante en los “análisis” del periódico financiero.
Simultáneamente, el aparato “del gran” sindicato “ver.di” (1), mayoritario en el aeropuerto, rechazó todo apoyo a los huelguistas, buscando desacreditar sus reivindicaciones. El lunes 27 de febrero, Die Linke (La Izquierda) organizaba una manifestación de apoyo a los que se oponen a los ruidos causados por los vuelos de la pista Noroeste. ¡Un miembro de Die Linke explicaba a un periodista que, generalmente, su partido apoyaba a los trabajadores, pero que los de Fraport no eran “solidarios” con la mayoría de los organizados en el sindicato verdeado! Lo que indica una “comprensión” -más exactamente una reacción paulaviana y ancestral – del papel de estos sindicatos minoritarios que se trastornan, bajo los efectos de la dureza creciente de las condiciones de trabajo y el peso de los aparatos sindicales dinosaurios que supuestamente representan a la “mayoría” de los asalariados/as; pero que, sobre todo, son cooptados por las direcciones de las empresas en el marco de un neocorporativismo que se destaca cada vez más a escala de toda la Europa. En la tribuna un “viejo parlamentario” impugnó, a su manera, esta clase de observación, diciendo que “no” se podía hacer “responsable a los trabajadores de la desregulación de los estatutos (laborales)”. Una reacción elemental de clase. Sus palabras fueron criticadas -de manera encubierta-  en las notas escritas por algunos participantes destinadas a los jefes del “ver.di”. Una fuente de inspiración material y “conceptual”.
Siguiendo la tradición de la patronal alemana, las tres empresas implicadas -Fraport, Lufthansa y Deutsche Flugsicherung- iniciaron un procedimiento judicial para romper la huelga. En efecto, su ampliación estaba al orden del día y su extensión a Berlín se discutía seriamente. El “tribunal del trabajo” de Frankfurt, este martes 28 de febrero por la noche, “prohibió” una huelga de solidaridad de los “controladores del cielo” con los trabajadores de la seguridad de la terminal. La sala del tribunal estaba llena, de ahí la posibilidad de un movimiento de apoyo. (Spiegel online, 28 de febrero)
Ante esta situación, informar -más allá del “mundo de lengua alemana”- sobre algunos de los aspectos claves de esta lucha, debería permitir una solidaridad sindical más activa por parte de sindicatos y sindicalistas europeos del sector. Prioritariamente, en Suiza, en los de aeropuertos de Ginebra y Zurich. Lufthansa, propietario de Swiss, es la principal compañía que utiliza el aeropuerto de Frankfurt. Lufthansa hace de todo para golpear a los huelguistas. Pero tanto su estrategia de tensión como la de Fraport  -acordadas entre las dos empresas- podrían conocer un fracaso, al menos parcial. Es lo que esperamos.
1° Recordemos. Iniciada el 16 de febrero último, la huelga de cerca de doscientos asalariados/as de las zonas de tráfico y estacionamiento del aeropuerto se suspendió el 22 de febrero. Fraport hizo una oferta de negociaciones aceptada por el sindicato. Según las declaraciones del sindicalista Markus Siebers al Süddeutsche Zeitung (26-2-2012), los representantes de la empresa que explota el aeropuerto, presentaron entonces una oferta más allá del veredicto de conciliación impuesto para golpear a los huelguistas. Y, sobre todo, Fraport retiró íntegramente de su “plan” a los trabajadores de la vigilancia de la terminal, los que conducen, entre otras cosas, los coches Follow-Me y que suman cerca de 100 personas (la mitad de los huelguistas).
Considerando esta oferta como un ataque “contra el sindicato como tal”, los representantes del GdF cesaron las negociaciones. La huelga, en consecuencia, se reanudó en la tarde del domingo 26 de febrero. La estrategia de Fraport, por lo tanto, puede interpretarse del siguiente modo: la patronal provoca deliberadamente al sindicato GdF para agotar sus recursos y procurar que “ver-di” sea el único “interlocutor social” posible, lo que es coherente con las tentativas del DGB (Confederación Sindical Alemana) y los medios patronales para neutralizar a los sindicatos independientes. Es posible confirmar esto leyendo el comentario de Matthias Maas dirigido a los miembros de su sindicato, el 25 de febrero de 2012. Esta es la estrategia de los medios patronales.
2° Un aspecto central de lo que está en juego con la huelga no es discutido por la prensa: el veredicto de conciliación, redactado por el gran coordinador de las privatizaciones de la ciudad de Hamburgo, Ole Freiherr von Beust, considera como un acervo el out-sourcing (subcontratación) de todos los servicios de las zonas de tráfico y estacionamiento en una empresa independiente. (Schlichterempfehlung del gabinete de abogado de Ole Freiherr von Beust con fecha del 3-2-2012, disponible en el sitio Internet de GdF, página 3).
Se trata pues de una etapa avanzada en desmembración de la empresa Fraport, tema sobre el cual “ver.di” pretende movilizar desde octubre 2011 (Neues Deutschland, 11-10- 2011). Lo que molesta por el contrario profundamente a Fraport y a su “interlocutor social” aeroportuario, es que a través de la huelga y la exigencia de salarios, el sindicato GdF se enfrenta a la total desregulación que aplica la patronal. Por lo tanto, para no ver fracasar sus planes de acompañamiento de la desregulación de las profesiones en el aeropuerto -con la subcontratación de las actividades de equipajes y de la carga, exigidas por las directivas de la Unión Europea-  “ver.di” anuncia, a partir del 26 de febrero (Süddeutsche Zeitung), que demandas salariales similares a las del GdF van a colocarse en las negociaciones tarifarias del servicio público. Deben comenzar a jueves 2 de marzo de 2012.
Recuérdese que “ver.di” firmó, hace tres años, un “contrato para el futuro” (Zukunftsvertrag) con Fraport. Prevé “economías” (24 millones de euros) a costa de los los salarios (véase comunicado de prensa de Fraport, con fecha 16-11- 2009, bajo el título elocuente de “Contrato destinado a garantizar el futuro mantenimiento de los servicios de tráfico en el suelo en la empresa Fraport”). Los trabajadores del sindicato GdF no se son mencionados por este “contrato para el futuro”. No obstante, ellos decidieron tomar, directamente, su futuro en sus propias manos, Pero la batalla alrededor de su estatuto laboral y sus salarios bien podría ser una prueba para el conjunto de la desregulación del sector aéreo.
A continuación, reproducimos un extracto de un artículo del Frankfurter Rundschau (28-2-2012) y despachos de agencias que se refieren a la ampliación de la huelga.
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“El Sindicato de la Seguridad Aérea (GdF) quiere reforzar masivamente su huelga en Frankfurt. Además de la huelga llevada actualmente por las asalariados de las zonas de tráfico y estacionamiento, son ahora los controladores aéreos y los otros colegas de la vuelta de control que van a cesar el trabajo, según el comunicado del sindicato con fecha del 28 de febrero de 2012. Una huelga de solidaridad está prevista para el miércoles por la mañana, 29 de febrero, desde las 5 a las 11 (…) “Si la vuelta de control entra en huelga, se bloquea todo, concretamente”, según las declaraciones de Markus Siebers (dirigente sindical a nivel federal del GdF). Solo el tráfico urgente como vuelos de ayuda serán posibles el miércoles. Siebers añadió que la huelga de los controladores debía considerarse como una medida de solidaridad con los colegas del terminal en la lucha contra Fraport, la empresa de explotación del aeropuerto. El responsable sindical no ve problema jurídico vinculado con esta medida: “Es un plazo de tiempo muy limitado y eso sólo se refiere a un pequeño grupo.” Siempre a su modo de ver, se respeta el principio de la proporcionalidad (de los medios de lucha).
Según Fraport, se cancelaron 160 vuelos para el martes (28 de febrero)
Actualmente, los asalariados/as del control de las zonas de tráfico y estacionamiento, de la vigilancia y la central del tráfico de suelo están en huelga. Su huelga está prevista hasta el jueves por la mañana (1 de marzo de 2012). Martes por la mañana (28 de febrero), la empresa Fraport anunció que se habían cancelado 160 de los 1.230 vuelos diarios. Durante el día, otras anulaciones podrían aún tener lugar, según un portavoz de Fraport. “Pero, aparte de eso, esperamos un día tranquilo y normal, como durante los días de huelga anteriores”, añadió el portavoz. Con esta huelga, el sindicato quiere ejercer presión sobre las negociaciones con la empresa Fraport que explota el aeropuerto internacional de Frankfurt. Lunes (27 de febrero de 2012), cerca de 200 despegues y aterrizajes tuvieron que ser cancelados. Con todo, la empresa Fraport pudo asegurar alrededor de vun 80% de los vuelos, como durante los días de huelga anteriores. ” (2)
Notas
1) Es el Sindicato Unificado de los Servicios. Su nombre en alemán es, Die Vereine Dienstleistungs-Gerwerschaft: ver.di. El origen se remonta a una amplia fusión sindical (en 2001) entre: 1) banca; 2) servicios públicos; 3) logística (transportes de todo tipo); 4) comercio; 5) medios de comunicación. Su tema central es la “solidaridad”, concretamente, es un sindicato que garantiza un trabajo y la defensa individual. En realidad, es una suerte de aseguradora sindical. Tiene una cierta capacidad de movilización puntual. Su discurso aparece como de izquierda. Número de afiliados  (máximo): 2.1 millones. Cuenta con un aparato considerable.

2) Aunque la empresa Fraport envía rompe-huelgas formados rápidamente para efectuar las tareas de los huelguistas y procura incluso traer personal de otros aeropuertos para ello, hay fuertes razones para creer que las indicaciones referentes a un 80% de vuelos garantizados son más que nada una operación de desinformación. Un vistazo sobre los paneles de visualización de los terminales ayer, lunes 27 de febrero, daba más bien la impresión que cerca de un vuelo sobre tres estaba suspendido. Además, es necesario tener en cuenta – como ya lo indicamos – que un acuerdo entre la compañía aérea Lufthansa y el Deutsche Bahn permite, para contrarrestar una huelga, el aplazamiento de gran parte del tráfico nacional y limítrofe y derivarlo al ferrocarril (es el caso de los dos destinos más requeridos -según el número de pasajeros-, que son Berlín y Hamburgo).

Traducción de Correspondencia de Prensa.

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