Europeus: aproveitem a experiência da América Latina… e da Islândia

Publicado em: 14/08/2010 às 12:41
Europeus: aproveitem a experiência da América Latina… e da Islândia

Por Juan Luis Beterretche.

Los sudamericanos en el siglo XX fuimos deudores de las ideas avanzadas de Europa. Muchos luchadores sociales y políticos europeos –catalanes, italianos, alemanes, rusos, centro europeos y de otras nacionalidades- que llegaron a fines del siglo XIX y principios del XX a nuestras costas, con gran convicción y largueza expandieron las ideas de revolución social y política en nuestros pueblos. Agitadores y organizadores anarquistas, socialistas y comunistas europeos, intervinieron en los procesos de acumulación de conocimientos teóricos y prácticos del naciente movimiento de trabajadores latinoamericanos. Ellos difundieron las ideas que combatían la explotación del individuo, establecieron las nociones de clases sociales y la necesidad de sindicatos y partidos obreros entre otros muchos y variados aportes.

En las postrimerías de la primera década del siglo XXI creemos estar en condiciones de poder retribuir en pequeña escala las enseñanzas y los ejemplos que nos brindaron aquellos rebeldes en los inicios de nuestras luchas sociales y políticas. Hace tres décadas que venimos enfrentando los planes neoliberales que comienzan a imponer a sus pueblos los gobiernos de la Unión Europea. Y, en ese tiempo, hemos acumulado una rica experiencia de la que sospechamos se pueden obtener reveladoras enseñanzas.

Lejos estamos de pretender que logramos derrotar en todos los planos al neoliberalismo a lo largo y ancho de nuestro continente. En los últimos treinta años hemos dado innumerables batallas y muchas fueron perdidas. Pero podemos decir también que conseguimos algunas victorias importantes y que en ciertos países de nuestra América se obtuvieron triunfos significativos que abrieron procesos de cambios profundos en la sociedad. Como ejemplo, alcanza con recordar la elección de un líder aymara para la presidencia de Bolivia después de 500 años de sometimiento y explotación de la mayoría de la población del país.

Una nueva época histórica

Una primera enseñanza importante de este enfrentamiento a la rapacería imperialista es la comprobación de que estábamos frente a un combate muy diferente a los que dimos en tiempos pasados. La acción combinada de los estados, gobiernos, medios de comunicación, universidades, think tank /1, e intelectuales del sistema, tratando de imponernos el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) proyecto privilegiado por el imperialismo para el nuevo siglo, nos alertaron sobre la irremediable severidad que debería tomar nuestra resistencia. El imperio llegó a sacrificar hasta sus partidos y políticos subordinados o aliados en nuestros países, con tal de imponer su plan. La osadía y persistencia imperial y la constancia e intensidad de las rebeliones populares para frenarlo, nos ayudaron a reflexionar sobre el momento histórico que transitábamos. Muchos fuimos conscientes que no se trataba de un episodio pasajero sino que estábamos en una nueva etapa histórica de crisis estructural crónica del sistema capitalista. /2

Producción para la destrucción

El atentado de dudoso origen del 11 de setiembre sirvió como coartada para una criminal campaña de ilusoria expansión armada de la democracia liberal. Empezó en Afganistán, continuó en Irak y bajo Bush Jr. llegó a abarcar a 60 países. Con Barack Obama el despliegue de las guerras abiertas o encubiertas abarca ahora a 75 países /3. En verdad se impuso que el complejo industrial-militar se instalara como motor de “desarrollo y globalización” y las industrias y servicios centrados en la destrucción y la muerte, como propulsores de la “economía de mercado” acompañando las burbujas de capital ficticio de Wall Street.

La actual etapa de la expansión capitalista ha encontrado en la guerra perpetua y la producción de armamentos, instrumentos y servicios bélicos, una forma de expansión que supera las limitaciones del consumo o la escasez de recursos cada vez mayores para la producción. El complejo industrial-militar ha logrado combinar al Estado, la clase política y la manipulación de los medios de comunicación de masas en una gran operación –la falacia de una guerra contra el terrorismo– que sobrepasa varias barreras de la producción de mercancías. Por un lado iguala la oferta con la demanda. “Así, ambas, oferta y demanda, se tornan cínicamente relativas de modo de posibilitar la legitimación de la oferta real por la demanda ficticia./4 Al Estado no lo constriñen los límites naturales, socioeconómicos o culturales de los apetitos del consumidor. Todo lo que este complejo produce es absorbido por el Estado. Los recursos del Estado de la mayor economía del mundo y en menor escala de sus aliados europeos están a su disposición. Y pretenden absorber recursos de estados de todo el planeta. No importa que sector restringir o eliminar del presupuesto social para expandir los gastos de “defensa”. No importa si se utilizan o no. Aquello que pierde actualidad se destruye o se vende en el mercado globalizado. Siempre hay algún conflicto de baja intensidad donde se pueden utilizar o una empresa de mercenarios dispuesta a comprar.

De esta forma se consigue igualar consumo y destrucción. La destrucción de la producción se tornó el modelo de normalidad para la vida cotidiana de todo el sistema. Él está orientado hoy en el sentido de acrecentar cada vez más la producción para la destrucción como procedimiento corriente. Y cuando hablamos de destrucción no nos referimos sólo a recursos naturales, mercancías o finanzas, nuestra especie y el planeta están incluidos en el malintencionado procedimiento.

Caos económico, financiero, político, social, alimentario, ambiental y militar

La aguda y brutal ofensiva de saqueo capitalista en todo el planeta en los últimos treinta años desembocó en un colapso financiero que de inmediato se convirtió en una crisis económica global que aún continúa. La “Nueva Economía” -y sus fraudulentos derivados de crédito y mercados de futuro /5-, propagada por Wall Street y adoptada por la Alianza Atlántica, demostró no ser más que una gran burbuja de capital ficticio que, al estallar en EEUU, hizo colapsar 165 bancos –de todos los tamaños- la mayor compañía de seguros (AIG), las dos mayores corporaciones de crédito para la vivienda (Fannie Mae y Freddie Mac), grandes transnacionales como General Motors, fondos de pensión y de inversión y otras entidades financieras. La desregulación estatal favoreciendo la depredación del capital fue tanto la causante de la quiebra financiera, como de la pérdida de 8 millones de empleos -llegando la desocupación real al 20% /6-; de los 100.000 estadounidenses que se declaran en bancarrota cada mes y de los 3 millones de propietarios de casas que enfrentan la ejecución hipotecaria este año y que se suman a los 2,8 millones que la sufrieron en 2009, el primer año del gobierno Obama. En algunas ciudades la cantidad de los que no tienen vivienda ha aumentado en un 50%. Esta desregulación es también la causante del mayor desastre ambiental en la historia: el derrame –“según cifras oficiales”- de 4,9 millones de barriles de petróleo (780 millones de litros) en el Golfo de México. /7

La debacle bancaria en EEUU contagió las finanzas europeas sometidas a los mismos delirios estadounidenses del capital ficticio. Cuando estalló la burbuja, la Unión Europea así como EEUU, se volcó al salvamento de los grandes bancos con dineros públicos. Socializaron las pérdidas de los banqueros conduciendo a la mayoría de sus países a enormes déficits fiscales e impagables “deudas soberanas” que los gobiernos imperialistas pretenden que en Europa se costeen con planes de austeridad. En esta crisis quedaron en evidencia las enormes desigualdades dentro de la Unión Europea. En particular la enorme transferencia de riqueza que se procesa a través del sistema bancario y las exportaciones dentro de la propia UE, desde los países europeos “subalternos” a la élite de los que controlan el capital financiero de la UE y que son acreedores mayoritarios de los déficit fiscales de los demás países.

De los 16 miembros de la Eurozona sólo seis poseen la categoría AAA otorgada por las agencias de calificación. Se trata de Alemania, Austria, Finlandia, Francia, Holanda y Luxemburgo. Una especie de aristocracia financiera -el Club de la triple A- de la eurozona. Aunque Francia es incluida con ciertas reservas y las estimaciones de dichas agencias son de dudosa validez. /8 Los otros diez países de la Eurozona, son considerados países “subordinados”. En ese grupo están Grecia, Irlanda, España, Portugal, Italia, Bélgica, Chipre, Eslovaquia, Eslovenia y Malta. Todos ellos o ya han sido forzados a someterse a los planes de ajuste o están bajo su amenaza. Sometidos a la misma coacción se encuentran los 8 países que provienen del ámbito de la ex URSS y aguardan haciendo méritos para ingresar en la Eurozona. Los gobiernos de todos ellos colaboran con este “ajuste” contra sus poblaciones y en beneficio de los banqueros.

La UE en alianza con el FMI relanzó los destructivos “planes de ajuste estructural” (PAEs) que saquearon en las décadas pasadas las economías latinoamericanas, africanas y asiáticas: eliminación de empleos estatales, rebaja en los salarios para los empleados de la administración pública, recorte de las pensiones, el aumento de la edad para la jubilación, supresión de todo tipo de beneficios a los trabajadores, aumento de impuestos a la población -en especial el IVA por ser el más destructivo en las capas pobres de la población-, alza en los precios, privatizaciones de empresas públicas y enajenación de propiedades estatales, entre otras. Un panorama que los latinoamericanos conocemos a fondo y en todas sus triquiñuelas, porque ha sido la receta que se nos trata de imponer a sangre y fuego desde hace más de treinta años.

Las duras luchas de los ‘80 y ’90 en Latinoamérica

Fue en Chile, bajo la junta militar, que se realizó la experiencia piloto de este pillaje bajo la conducción ideológica del luego premio Nobel de economía (1976), Milton Friedman. Durante los ’70 y ’80, la lucha económica se combinó con las acciones y movilizaciones contra las dictaduras que comenzaron a instalarse en 1964 con el golpe militar en Brasil y luego se extendieron por la mayoría del continente durante la década del ’70. La primera ola de protestas contra los maliciosos ajustes del FMI en Latinoamérica alcanzó su cumbre entre 1983 y 1985.

El Quebra Quebra de São Paulo de 1982 fue una explosión con características espontáneas, centrada en el saqueo de alimentos. Se inició en el barrio de Santo Amaro, un barrio popular y fabril con más de un millón de habitantes. No fue una movilización organizada y planificada por sindicatos y sus protagonistas fueron en mayoría desocupados. Una empresa hizo un pedido de trabajadores y se formó una larga cola en busca de empleo. Después de un tiempo de espera, un responsable de la fábrica informó a los aspirantes que el llama do se trataba de un error y que no había vacantes. Los parados salieron en grupo caminando hacia el centro del barrio y llegaron frente a un local de una cadena de supermercados (Barateiro) que tenía alimentos a la vista sobre la vereda. La combinación de decepción y penuria y la circunstancia de tratarse de más de un millar de necesitados, desató el primer Quebra Quebra que luego se expandió por toda la mega ciudad durante algunos días. /9

Esta primera oleada de protestas fue seguida por otra después de 1989. En Caracas en febrero de ese año el aumento del precio de los combustibles y de las tarifas de transporte público dictado por el FMI, fue considerado intolerable y desató una explosión entre los pasajeros irritados y los estudiantes universitarios solidarizados. La represión policial con que el gobierno respondió desató una revuelta popular con características insurreccionales. “Durante una semana decenas de millares de pobladores de los arrabales de Caracas descendieron de sus barrios para saquear shopping, quemar autos de lujo y construir barricadas.” Una autopista divide el enorme barrio popular de La Vega, de las torres de acero y vidrio de las empresas. Por lo menos cuatrocientas personas fueron muertas durante estos acontecimientos conocidos como “Caracazo” /10 El quebra quebra paulista y el Caracazo fueron los dos sucesos más destacados de revueltas espontáneas que medían el grado de indignación y de disposición para la lucha que comenzaban a desplegar las poblaciones sudamericanas. Los saqueos de São Paulo marcaron el comienzo del fin de la dictadura militar. El Caracazo preparó la destitución de Carlos Andrés Pérez que se concretó cuatro años después.

Pero el descontento no sólo se expresó con explosiones espontáneas. En Brasil, Chile, Perú,  Bolivia, Ecuador, Argentina, y Uruguay por esos mismos años se efectuaron manifestaciones pacíficas de protesta democrática para expulsar a los golpistas que terminaron en enfrentamientos violentos. También se desataron huelgas generales contra la carestía y por aumento de salarios, lideradas por centrales reorganizadas o nuevas organizaciones de trabajadores que, muchas veces derivaron en choques con la policía y el ejército.

Aperturas democráticas emponzoñadas de neoliberalismo

En Brasil fue la lucha sindical y democrática de la Central Única de Trabajadores (CUT) y el Partido de los Trabajadores quienes lideraron el combate contra la dictadura. Concientes del desgaste y desprestigio del gobierno militar, la burguesía con los partidos que acompañaron el golpe e integraron un Congreso fantoche, logró tomar la conducción de la apertura democrática y le impuso tanto la garantía de impunidad exigida por los uniformados como las limitaciones para que la institucionalidad burguesa no fuera desbordada. Así mismo, la lucha democrática logró imponer una Asamblea Constituyente (1988) que si bien no aprobó un programa transicional anticapitalista, ni abrió un proceso de fuerte radicalidad social y democrática, sancionó una Carta que se mantiene como la más avanzada en derechos y libertades democráticas del continente. Esa experiencia marcó a fuego a las burguesías latinoamericanas y al imperialismo. Desde ese momento la Asamblea Constituyente se transformó en el amenazante leviatán incontrolable que a toda costa se debería evitar.

Todas las aperturas democráticas conquistadas en luchas frontales contra la represión fueron manipuladas por los partidos políticos lacayos del Imperio para cumplir con un padrón que impidiera el desborde de las instituciones restauradas del sistema. Desde esos momentos ya se pudo apreciar que la izquierda clásica latinoamericana –aquella que había liderado las luchas populares en los ’60 y ’70- empezaba a dar muestras de colaboracionismo con su apoyo a la restitución democrática sin cuestionamientos de la institucionalidad burguesa. La crisis de la URSS y sus satélites y luego su implosión provocaron una desestabilización ideológica en los grandes partidos y movimientos de izquierda que culminó, en la mayoría de los países, con un abandono total de la perspectiva de un cambio radical de la sociedad.

Mientras en EEUU se vivía una artificiosa bonanza económica con las burbujas accionaria, inmobiliaria y de Internet que catapultaron al deplorable personaje del yuppie al estrellato, en la década de los ’90 en Latinoamérica hubo un recambio de sujetos sociales y social-políticos y en consecuencia de agitadores, organizadores y movilizadores sociales. Los cambios producidos por los planes de ajuste y la crisis-desaparición del comunismo burocrático soviético, debilitaron los sindicatos y las centrales de trabajadores. Y ralearon las canteras anteriores de activistas y militantes. Al tiempo que surgían nuevos sujetos sociales.

Los sujetos de la rebeldía social se diversificaron: trabajadores sindicalizados y temporarios, desempleados, marginados, campesinos sin tierra, pueblos indígenas luchando por sus tierras y su soberanía, pobladores sin techo, operarios de fábricas “recuperadas”, jubilados, cooperativistas, estudiantes, jóvenes y mujeres de los barrios pobres, pequeños agricultores y comerciantes arruinados, pequeños ahorristas estafados, etc. Esta diversificación de los componentes del sujeto social, esta estratificación, respondía a la ampliación de la variedad y profundidad de los grados de explotación. Amplias capas medias fueron absorbidas en distintos grados por la pauperización. Los jóvenes fueron atacados en todas sus posibilidades presentes y futuras. El desempleo o subempleo, la privatización, la tercerización, el deslocamiento de plantas fabriles, diversificó también los grados de explotación del trabajo industrial tanto material como “inmaterial”. El aumento del trabajo femenino implicó otra variedad de niveles de explotación. La feminización del trabajo se expresó en peores condiciones laborales.

Los sucesivos levantamientos, huelgas, ocupaciones de tierra, cortes de caminos, luchas contra las privatizaciones y manifestaciones de masas, revelaron la magnitud socio-política de las resistencias populares, amplias, radicales, democráticas, anticapitalistas y antiimperialistas que se reiniciaron en los ’90 y continuaron hasta la mitad del nuevo milenio. Es que la recolonización imperial de América Latina, de la mano de las aperturas democráticas, colocó las tareas políticas de soberanía nacional y de transformación de la sociedad de manera íntimamente relacionada.

La guerra del agua en Cochabamba, entre enero y abril de 2000, fue el primer gran triunfo latinoamericano contra la privatización de los recursos naturales y el aumento a las tarifas. No se trató ya de un movimiento espontáneo. En una ciudad que es la tercera de Bolivia en donde más del 60% de la población ganaba un dólar o menos por día se pretendió privatizar el agua y entregarla a la empresa Aguas del Tunari /11 que pasó a cobrarla un 30% más cara. Una revuelta popular expulsó de Cochabamba a la multinacional, cuyos ejecutivos debieron escabullirse de la ciudad.  La revuelta fue conducida por la “Coordinadora Departamental del Agua y la Vida”, con la participación de la  Federación Departamental de Regantes –campesinos- (FEDECOR), el Comité de Defensa del Agua, organizaciones de trabajadores, estudiantes, maestros, organizaciones vecinales barriales, ambientales, entre otras. La lucha se extendió con los estudiantes a La Paz y en semanas las barricadas habían cortado las carreteras en cinco de los nueve departamentos del país. Mostró a toda Bolivia y a muchos activistas sudamericanos como se podía organizar y conducir un combate para derrotar las privatizaciones.

Y aquí es importante destacar que el neoliberalismo en nuestro continente es también una estrategia económico-política orientada a destruir las estructuras comunitarias, basadas en el bien común, la solidaridad y el apoyo mutuo, valores sociales opuestos a la disciplina individualista del mercado, La lucha contra la privatización del agua en Cochabamba estuvo basada en la defensa de lo comunal/asociativo en el uso y acceso al agua, y el carácter público, sin fines de lucro, de los servicios de agua potable y saneamiento. Ese es un componente central de todas las luchas indígenas o campesino-indígenas en el continente y un sustento indispensable para rehacer la sociedad sobre otras bases que no sean la ganancia.

Once fugas y un retorno

La guerra del agua en Cochabamba se libró ya en pleno nuevo período caracterizado por una crisis institucional de dominación política burguesa-imperialista a escala continental. Este panorama sudamericano se extendió desde 1992 a 2005. /12

Creemos que la más importante conclusión de ese prolongado y recio enfrentamiento tiene que ver con la relación directa que existió en todos los países de Sudamérica entre las conquistas obtenidas y la intensidad y amplitud de las luchas. Veamos cual fue el grado de empuje y la extensión que tuvieron las mayores y violentas revueltas populares en el continente.

Desde 1992, con la caída de Collor de Mello, el cargo de presidente sudamericano pasó a ser revocable en cualquier momento, si la movilización de la población alcanzaba la magnitud necesaria para forzar la destitución. Once presidentes fueron derrocados en medio de revueltas populares en el período 1992-2005.

Durante esos años hay un cierto padrón de comportamiento que se inicia con el presidente brasileño y se reproduce once veces: tres en Ecuador (Bucaram 1997, Mahuad 2000 y Gutiérrez 2005); dos en Venezuela (Carlos A. Pérez 1993 y Carmona 2002) y en Bolivia (Sánchez de Lozada 2003 y Carlos Mesa 2005) y por una vez en Brasil (Collor 1992), en Paraguay (Cubas 1999), en Perú (Fujimori 2000) y en Argentina (de la Rúa 2001).

En la totalidad de las expulsiones de presidentes, el escenario económico del proceso que conduce a la crisis, es un plan neoliberal de acuerdo a la receta del FMI y el Banco Mundial. Los mismos planes que hoy se intenta imponer en Europa. En las crisis convergen tanto los factores estructurales de largo plazo como las medidas adoptadas por los gobiernos sometidos al imperialismo y sus instituciones “internacionales”, que proyectaban los países en el camino de una recolonización: re-configuración de los estados subordinando ingresos y egresos a las necesidades del capital financiero internacional, privatizaciones de servicios públicos, venta-liquidación de los recursos naturales (minerales, petróleo, gas, agua, madera) con preferencia a las transnacionales imperialistas, degradación ambiental, concentración de la  propiedad de la tierra, desindustrialización en algunas regiones, tratados de libre comercio y de “protección a las inversiones con EEUU y otros países imperialistas, abertura comercial indiscriminada, endeudamiento externo e interno, desmantelamiento de la protección social, flexibilización laboral, desempleo, carestía, pobreza y hambre.

En el caso de Venezuela, la expulsión de Carmona y la restitución de Chávez fueron en defensa de un gobierno que intentaba revertir esas medidas y se proponía redistribuir la renta petrolera favoreciendo los sectores desposeídos. La dirección del vector movilización era la misma. En todos los casos la revuelta popular condujo a la destitución presidencial, ejerciendo la población movilizada la democracia directa.

Las crisis institucionales permitieron que dos de los distintivos del horizonte democrático de la humanidad que Marx extrajo de la experiencia de la Comuna de Paris, fueran conquistados por la movilización: los representantes deben ser revocables en todo momento, por la sola voluntad de los representados y la democracia representativa debe estar siempre subordinada a la democracia directa, no sólo por medio de elecciones, sino también cuando es ejercida en plebiscitos y referéndums así como movilizaciones o rebeliones masivas.

El clima de revuelta en las clases bajas explica la inestabilidad latinoamericana de esos años. Con diferentes magnitudes y diversas expresiones, no hubo un país de América del Sur que no atravesase por crisis de las instituciones burguesas.

Las luchas de los movimientos sociales o social-políticos se convirtieron en el elemento dinamizador central y el eje sobre el cual, en diversas ocasiones, las poblaciones asediaron a las clases dominantes y sus instituciones.

Las manifestaciones de la crisis estructural del sistema capitalista en nuestro continente se expresaron a todos los niveles. Las instituciones de dominación se deslegitimaron, la institución presidencial fue vapuleada por levantamientos populares en la mayoría de los países. El sistema de partidos se desprestigió: la mayoría de los partidos tradicionales lacayos del imperio perdieron toda credibilidad. En ese proceso el imperialismo estadounidense perdió la capacidad de imponer su gran proyecto siglo XXI de saqueo al continente: el Área de Libre Comercio de las Américas, que expandía el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta, que incluía e EEUU, México y Canadá) a todo el continente. El ALCA obtuvo su partida de defunción en medio de multitudinarias movilizaciones y con la presencia de Bush Jr., en la cumbre de 2005 en Mar del Plata.

Los sujetos de la rebeldía y las formas de lucha

Campesinos sin tierra y pueblos indígenas en lucha por su soberanía tuvieron un rol predominante en todos los acontecimientos de asedio a las instituciones de dominación. Fueron quienes en su mayoría formaron los piquetes que cerraron carreteras y caminos en Bolivia, Perú y Ecuador y lo realizan en la actualidad en el norte de Argentina. Jubilados y pensionistas atacados por las contra-reformas neoliberales o las estafas de las privatizaciones de los fondos de pensión que hoy la Unión Europea-FMI imponen en Europa, participaron de la mayoría de las luchas. Indocumentados, sometidos a trabajo esclavo, trabajadores infantiles, juntadores de residuos reciclable como cartoneros y papeleros, y diversidad de desocupados que se transformaron en piqueteros, precarizados (como la mayoría de lo denominado autoempleo o “por cuenta propia”) completan este sujeto de la rebeldía social latinoamericana. Cooperativistas, pequeños agricultores, pequeños comerciantes y ahorristas estafados participaron junto a los demás sectores en los levantamientos populares.

Las revueltas populares no estuvieron conducidas ni por los partidos de “izquierda” ni por las centrales sindicales o los sindicatos. Aunque, algunos sindicatos y centrales participaron o apoyaron los procesos. El sujeto protagónico fueron los movimientos sociales o social-políticos. Lo que pone en cuestionamiento –por lo menos en Sudamérica- al modelo impuesto por la socialdemocracia europea a fines del siglo XIX, de división de tareas entre partidos obreros y sindicatos, en brazo político/brazo sindical.

Los sujetos de la rebeldía social han sido múltiples. Por momentos, muchos de ellos se encontraron unidos en la acción en defensa de la soberanía nacional. Pero aún son tímidos los intentos de unidad por la transformación de la sociedad. Por ahora los movimientos sociales y aquellos que han avanzado hacia movimientos social-políticos son quienes tuvieron la iniciativa y, en algunos casos, con esbozos de nuevos proyectos de nación.

En Venezuela quienes derrotaron el golpe y restablecieron a Chávez en la presidencia fueron los pobladores de los barrios pobres de las laderas de los cerros que rodean el valle de Caracas, aplastando la intentona patronal apoyada por cadenas de TV y auspiciada por EEUU que mantuvo 48 horas a Pedro “El Breve” Carmona en la presidencia. Fueron los mismos que protagonizaron el Caracazo en 1989, pero, demostrando un mayor nivel de conciencia.

Los acontecimientos políticos en Brasil, por su carácter de país continental con peso económico substancial, tuvieron una enorme importancia para todo el continente, tanto en lo que tiene que ver con el enfrentamiento al neoliberalismo, así como luego, al restablecimiento de la gobernabilidad burguesa en varios países de Sudamérica. El primer intento frontal de imponer un ajuste estructural de choque en Brasil fue conducido por Collor de Mello (1990-1992) un millonario del estado de Alagoas que desató una fuerte resistencia no sólo en los trabajadores, sino también en la clase media –por la expropiación de sus Cadernetas de Poupança (ahorros) /13– y en sectores de una burguesía productora para el mercado interno que se opuso a ser desplazada por una apertura total hacia el mercado exterior. Su derrocamiento fue por medios leguleyos y no bajo la presión inminente de grandes movilizaciones populares. El siguiente empuje neoliberal en Brasil lo condujo un social demócrata, Fernando Henrique Cardoso (FHC) (1995-2002), en el marco de un incontrolado proceso inflacionario y de fuga de capitales promovido por el capital financiero imperialista. El PAE en Brasil se centró principalmente en las privatizaciones, ya que la central de trabajadores (CUT) mediatizó un gran avance en el ataque a los salarios y beneficios de los trabajadores. La privatización de los Fondos de Pensión –una meta central del capital financiero- debió ser negociada con la dirección de la CUT, sobre todo Previ (fondo de pensión del Banco do Brasil con US$ 75.000 millones en activos) y Petros (fondo de pensión de Petrobras). Los dos fondos de pensión más importantes del país se entregaron a la administración de la burocracia sindical. Las tres mayores victorias del imperialismo en las privatizaciones en Brasil fueron la de la gran empresa Vale do Rio Doce /14 vendida por una bicoca y entregada a la conducción del capital extranjero, en los seguros –en tu totalidad- y en la telefonía fija y móvil que tendría un explosivo desarrollo en los años siguientes. El Banco do Brasil, y Petrobras, fueron abiertos a la adquisición de acciones en el mercado internacional, pero mantuvieron dirección estatal.

En medio de ese “dosificado” plan neoliberal que permitió un enorme pillaje de la acumulación de capital en Brasil y una importante invasión de transnacionales imperialistas, asumió protagonismo la CUT defendiendo los derechos de los trabajadores. También surgió un nuevo movimiento social que centró su actividad en la demanda de una Reforma Agraria: el Movimiento de los sin Tierra (MST) ocupando haciendas y tierras fiscales invadidas por la oligarquía terrateniente o empresas de agro-industria y enfrentando violentamente a sus guardias privadas. Al correr de los años el MST se ha convertido en el principal movimiento social-político brasileño con un programa anti-capitalista que va más allá de la reforma agraria. El MST a pesar de haber surgido relacionado al Partido de los Trabajadores, ha continuado actuando con cierta independencia del PT, del Estado y del gobierno Lula.

El país donde los cambios fueron más profundos fue Bolivia. Allí se desarrolló el enfrentamiento más extenso y brutal durante dos años: cortes de carreteras, invasión de haciendas y/o bloqueo de ciudades, asedio a los parlamentos oligárquicos, derrocamiento de dos presidentes lacayos del imperio, huelgas y piquetes, choques violentos entre la población y el aparato represivo. En esos choques, tanto ejército como policía tuvieron síntomas de disgregación. Esta decisiva pelea terminó imponiendo por primera vez en 500 años un presidente aymara –Evo Morales- en un país de población mayoritariamente indígena. Una gran conquista democrática que se extendió en luchas por el reparto o recuperación de tierras, en defensa de la soberanía sobre los recursos naturales y contra el imperialismo hegemónico. El proceso continúa con debilidades y contradicciones, pero como en Venezuela y Ecuador con una gran firmeza anti-imperialista. Y en el caso de Bolivia apoyado en una población indígena con pautas muy firmes de una organización social y económica contrapuesta a la economía de mercado.

Los trasnochados salvadores del sistema

En tres países de Sudamérica la población no llegó a asediar la institucionalidad al límite de expulsar presidentes: Colombia, Chile y Uruguay. Son los tres países junto a Perú en que, en mayor medida, la ofensiva neoliberal ha lesionado la soberanía nacional y los derechos de la población.

Colombia con la mayoría de sus riquezas naturales entregadas a las empresas estadounidenses, con cinco millones de personas desplazadas –record mundial- debido a la violencia militar y paramilitar, donde el 60% de esos desplazados son campesinos y agricultores -en importante porcentaje indígenas-, con miles de sindicalistas y dirigentes sociales asesinados y desaparecidos, con la fábula de la guerra al narcotráfico reprimió brutalmente todas las protestas populares y detenta la mayor fosa-sepulcro común de América. El presidente Uribe entregó siete bases militares a EEUU transformando el país en una plataforma de intervención del Pentágono en el continente. En las elecciones de julio de 2010 se eligió como presidente al ministro de defensa de Uribe, es decir el jefe de la violencia militar y paramilitar del gobierno anterior.

Chile que es el buque escuela del neoliberalismo en América, salió de la dictadura de Pinochet bajo la conducción de la Concertación Democrática (socialistas y democristianos) amparando las recetas económicas de Friedman-Pinochet y evitando la condena de torturadores y asesinos de la dictadura. Es un país donde ha aumentado la desigualdad y la pobreza. En 2010 eligió como presidente al conservador Sebastián Piñera, ex senador y hombre de negocios multimillonario que se enriqueció fraudulentamente durante la dictadura y continuará con la sumisión al imperialismo. El proceso político chileno es un modelo que predice hacia donde conduce la claudicación de la antigua izquierda.

Uruguay tuvo la inmediata ofensiva neoliberal luego del retorno a la democracia en 1985 con los tres presidentes de los partidos tradicionales: Sanguinetti, Lacalle y Jorge Batlle. La población resistió los sucesivos PAEs con campañas plebiscitarias que impidieron la mayor parte de las privatizaciones de las empresas del estado e incluso impuso una alteración constitucional –primera en el mundo- que impide la privatización del agua. Pero el rol cumplido por el Frente Amplio durante la crisis institucional en el gobierno de Jorge Batlle defendiéndolo e impidiendo su derrocamiento, significó una enorme derrota para las aspiraciones de transformación social en el país. En los últimos años, bajo un gobierno social-liberal del Frente Amplio (FA), casi la tercera parte de la superficie de uso agropecuario fue adquirida por empresas extranjeras. Y son también propiedad extranjera -en su mayoría o totalmente- la industria frigorífica, la cadena industrial de la cebada cervecera, las pasteras de celulosa, la producción de soja, los molinos arroceros, el pan industrializado y las cadenas de supermercado. El presidente Vásquez y el FA capitularon firmando un acuerdo con el FMI y un Tratado Bilateral de Inversiones con EEUU en el inicio del gobierno, lesionando profundamente la soberanía. A setiembre del 2009 la deuda del sector público global alcanzó a 34 mil millones de US$. El gobierno del FA la aumentó en 6,5 mil millones en amortizaciones y 8 mil millones en intereses. En un quinquenio de gobierno liberal-social el endeudamiento creció en 14 mil millones. El retroceso no sólo significa mayor dependencia económica: la mayoría del FA ha impedido el juicio y castigo a los represores de la dictadura, encerrando a un puñado de verdugos en una cárcel-hotel y promoviendo la “reconciliación” con unas fuerzas armadas plagada de torturadores y asesinos que se siguen considerando árbitros de la orientación política nacional.

En medio de la crisis de hegemonía, EEUU en varios países (Brasil, Paraguay, Uruguay y hasta 2009 en Chile) pasó a depender de gobiernos conducidos por la “izquierda liberal-social” para imponer su política. Los grandes partidos de izquierda o de los trabajadores y los más importantes movimientos guerrilleros de Latinoamérica del siglo XX o se volcaron directamente a ejercer el triste oficio de administradores del capitalismo dependiente o se micro-fraccionaron en grupos o grupúsculos testimoniales.

Por la importancia geopolítica y económica de Brasil, el gobierno Lula (2002-2010) cumplió y sigue cumpliendo el rol central en el restablecimiento de la gobernabilidad burguesa. Fue también el principal responsable en detener el amplio y duro choque frontal al neoliberalismo que tensó las fuerzas populares sudamericanas en los años anteriores. Todo el prestigio y autoridad acumulados por Lula y el PT en las luchas contra la dictadura y en las movilizaciones por demandas salariales, fue dirigido hacia una reestabilización del capitalismo en crisis no sólo en Brasil sino en todo el continente. Su colaboración con el golpe imperialista en Haití conduciendo las fuerzas militares latinoamericanas que ocuparon el país para “estabilizarlo”, es sintomática. La enorme desigualdad social en Brasil fue encarada con la aplicación de las políticas compensatorias hacia los sectores más pobres dictadas por el Banco Mundial para sortear el descontento y las protestas, mientras se continúa con las medidas neoliberales. El programa “bolsa familia” acciona como un verdadero sostén de un “clientelismo electoral” del PT, al mismo tiempo que Brasil continúa siendo uno de los tres países con mayor desigualdad (junto a Haití y Bolivia) en el continente más desigual del planeta /15. Mientras, las transnacionales estadounidenses y europeas continúan el saqueo por medio de remesas de lucro y dividendos a sus matrices y del pillaje cambiario y de las diferencias de tasas de interés que ejecutan los capitales especuladores.

Al fracasar el ALCA, la sumisión al Imperio debió expresarse por otros caminos. Los Tratados de Libre Comercio (TLC) fueron los menguados sustitutos del objetivo central del ALCA. Si bien México quedó subyugado en el Nafta y de esa forma perdió soberanía, credibilidad y liderazgo, importantes presas (Brasil, Argentina, Venezuela, Ecuador y Bolivia, todos productores de petróleo) lograron quedar por fuera así como Paraguay. En Uruguay a pesar que tanto el presidente Tabaré Vásquez, como su ministro de finanzas Danilo Astori (en la actualidad vicepresidente) apoyaban decididamente la firma de un TLC con EEUU y recibieron con abrazos a Bush Jr. en su visita al país, la resistencia de los trabajadores e incluso de sectores de base del FA impidieron el sometimiento. /16

Como contrapartida a los gobiernos liberal-sociales administradores del capitalismo y aficionados a someterse al imperialismo, las radicalizaciones sociales y políticas en Bolivia, Venezuela y Ecuador impusieron Asambleas Constituyentes que aprobaron medidas contra el dominio político oligárquico y la expoliación imperialista, impulsando procesos de cambio, de itinerario aún impreciso.

Pero aún en los países bajo gobiernos social-liberales o burgueses radicales donde las poblaciones mantienen ilusiones en los gobernantes, la situación no es de absoluta estabilidad.

Continúa la agitación social

En Argentina un gobierno burgués populista cumplió un rol similar de restaurador de la gobernabilidad amparado en una política de derechos humanos radical. Allí el juicio a los asesinos y torturadores del gobierno militar ha tenido la amplitud y profundidad que exigían las víctimas, sus familiares y las organizaciones de derechos humanos. Los gobiernos de Alfonsín, Menem y de la Rua intentaron impedir este derecho democrático. El genocidio de treinta mil desaparecidos reclamaba un juicio y castigo ejemplarizante y los luchadores democráticos acabaron imponiéndolo. Hace pocas semanas la lucha antiimperialista y en defensa de los recursos naturales logró hacer aprobar en el Congreso Nacional una Ley de Protección de Glaciares y del ambiente periglacial que significa un enorme triunfo del pueblo y de las comunidades organizadas en asambleas a lo largo y ancho del país y reunidas en la Unión de Asambleas Ciudadanas (UAC). Son movimientos social-políticos constituidos para enfrentar a las mineradoras imperialistas que intentan destruir los glaciares y envenenar el agua extrayendo las riquezas minerales de los Andes. En el norte argentino también, hay una guerra desatada por la tierra entre comunidades indígenas y trabajadores rurales contra empresas de agro-industria apoyadas por gobiernos provinciales corruptos. Participan los pueblos kolla, mapuche, qom-toba, diaguita, lule, huarpe, wichí, mocoví, guaraní, vilela, sanavirones y guaycurú. La Unión de Trabajadores Rurales Sin Tierra (UST), el Movimiento  Nacional Campesino Indígena (MNCI), la Confederación Mapuche de Neuquén, la Unión de los Pueblos de la Nación Diaguita (UPND de Tucumán), Kollamarka de Salta, el Consejo de Autoridades Indígenas de Formosa, el Movimiento Campesino de Santiago del Estero (Mocase-Vía Campesina) y multitud de organizaciones sociales comunales batallan por la posesión de millones de hectáreas invadidas por grandes terratenientes, madereras y empresas de agro-industria.

En Uruguay las elecciones municipales de mayo de 2010 demostraron que existe un retroceso en el apoyo de la población al gobierno del Frente Amplio. El FA perdió cuatro gobiernos departamentales, Paysandú, Salto, Treinta y Tres y Florida y sufrió el descenso de un 15 % en los votos logrados en Montevideo en relación a la elección anterior. A esto se suma el inédito aumento hasta casi un 14 % de los votos anulados o en blanco pertenecientes a frenteamplistas descontentos con el gobierno que sin embargo no dieron su apoyo a los partidos tradicionales. La cantidad de conflictos sindicales crece, la lucha por Verdad y Justicia contra los torturadores y asesinos continúa, el descontento contra las pasteras de celulosa  adquiere nuevas formas y el gobierno Mujica-Astori desata rechazos por su derechización acentuada.

En Chile la derrota de la Concertación democrática en las elecciones de 2010 confirmó el descontento de la población con la “izquierda” claudicante del Partido Socialista en alianza con los demócratas cristianos que condujeron la salida democrática. Sin otras opciones de izquierda creíbles y en medio del retroceso político creado por años de Concertación la población chilena eligió un heredero directo de Pinochet. Los estudiantes secundarios de Chile, con una fuerza curada de miedos, ilustraron en 2006 con la llamada “revolución pingüina” la bancarrota de la enseñanza de un país regido aún por la sombra de Friedman-Pinochet. En 2010 reunidos en la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES), una vez más volvieron a levantarse en un Chile que, según los propios estudios oficialistas, hoy es más pobre, más desigual y más injusto que hace una década. Bajo el gobierno de la “Concertación” el pueblo mapuche enfrentó la represión de los gobiernos Lagos-Bachelet que les aplicó la ley antiterrorista de Pinochet encarcelando a decenas de líderes indígenas para impedir la recuperación de sus tierras ancestrales, los bosques, los lagos y mares de Wallmapu,  asaltados por empresas mineradoras, madereras y agro-industriales mayoritariamente imperialistas. En la actualidad enfrentan en Lautaro a la maderera Louisiana Pacific, exterminadora de los bosques de secuoyas en EEUU. Desde el 12 de julio de 2010, presos políticos mapuche, todos varones, iniciaron una huelga de hambre líquida. Comenzaron siendo 14 huelguistas y ahora son 31, y  llevan cuatro semanas.

En Paraguay continúa en los departamentos norteños de Amambay, Concepción, Presidente Hayes, Alto Paraguay y San Pedro dirimiéndose el corazón del conflicto campesino. Allí la Federación Nacional Campesina (FNC), la organización popular más poderosa del país, enfrenta la represión ilegal de miembros de las fuerzas armadas y la connivencia de la institución con los grupos paramilitares, organizados por los ganaderos y terratenientes. La FNC conduce las luchas por la tierra y contra la sojización y la extranjerización de los campos (en especial por hacendados brasileños).

Brasil un “emergente” con vocación de China latinoamericana

En Brasil, Lula en su segundo gobierno logró disminuir la toma de tierras por el MST y detener la demarcación de territorios indígenas que había tenido un importante avance, auspiciada por la pastoral de la tierra de la iglesia católica. La lucha por la Reforma Agraria y por la devolución de tierras indígenas enfrenta a un sector mucho más sólido y mejor estructurado en la economía y la institucionalidad que la antigua oligarquía terrateniente: el agro-business productor y exportador de commodities que totalizó en el 2009 el 56% del total de exportaciones del país. Este sector es un aliado principal y sostén del gobierno Lula y se extiende por todas las zonas de Brasil. Es un sector que amenaza los territorios indígenas no sólo con su invasión y desplazamiento de poblaciones guaraníes como en el estado de Mato Grosso y Mato Grosso do Sul, sino también con las obras de infraestructura que exige para la producción y traslado de sus productos. Nuevas represas hidroeléctricas como la de Belo Monte en el río Xingú, territorio de la etnia de igual nombre, la transposición del Río San Francisco, la construcción de carreteras y el asfaltado de la Transamazónica, la ampliación y creación de puertos, la instalación de astilleros (Rio Grande do Sul y Pernambuco) etc., amenazan el medio ambiente y a los pueblos originarios.

El gobierno Lula avanzó también en el control de las centrales de trabajadores. Otorgó importantes beneficios a las burocracias sindicales con el descuento sindical compulsivo. Y con su alianza con el Partido Democrático Trabalhista (PDT) sumó a su base electoral a Força Sindical, la otra central sindical que comparte con la CUT la dirección de los trabajadores. Los intentos de crear una central sindical independiente del gobierno y del Estado fracasaron a principios de junio del 2010. /17

El gobierno del PT y sus aliados burgueses se enfrenta ahora a la elección de una sustituta presidencial (Dilma Rousseff) que no tiene ni el carisma ni la autoridad de Lula. Todo indica que será elegida, porque lo más importante y dinámico de la burguesía brasileña apoya al gobierno y su candidata y cuenta con el sostén y traspaso de votos de Lula. Sus opositores ni tienen una estrategia alternativa ni cuentan con la confianza de la población. Pero es posible que el control sobre los movimientos sociales no tendrá la misma autoridad y efectividad que bajo la conducción de Lula.

Por su dimensión continental y su carácter de país “emergente” reconocido en el mundo globalizado –es miembro destacado del G20- Brasil es un caso especial en Latinoamérica. El gobierno Lula es conciente de la profunda crisis estructural que atraviesa EEUU y está decidido a aprovechar esa situación. Mientras permite que se instalen transnacionales imperialistas en el país y que extraigan plusvalía a los trabajadores brasileños, ha obtenido importantes transferencias de tecnología. A la vez adoptó una agresiva política internacional, penetrando con sus grandes empresas en primer lugar en todo el continente sudamericano y parte de Centroamérica y el Caribe, expandiéndose también hacia los países africanos de habla portuguesa y desde este año a toda África. Su intervención contra las sanciones a Irán junto a Turquía le abrió varios mercados en Asia y su apoyo decidido a las reivindicaciones palestinas lo prestigió en todo el mundo árabe. Brasil ha adecuado y adoptado la orientación expansiva económica de China a las condiciones del país. Un ejemplo destacado es su apoyo y presión desde el Estado sobre las grandes empresas del país para que se transformen en transnacionales globalizadas. El gobierno presiona a favor de un proceso acelerado de fusiones empresariales y de adaptación productiva para globalizarlas. En ese sentido cuenta con el BNDES /18 que aporta los préstamos a largo plazo para hacer posible una expansión global de las empresas como la estatal Petrobras u otras transnacionales privadas de capital mayoritario brasileño. Los Programas de Aceleración del Crecimiento (PAC I y II) de sus dos gobiernos apuntan a realizar las obras de infraestructura que permitan ese crecimiento para transformar Brasil en la China latinoamericana. El PAC I contó con US$ 370.000 millones para la realización de 2471 proyectos de infraestructura. El PAC II anunciado oportunamente antes de iniciarse la campaña electoral de este año, destina US$ 878.000 millones con igual objetivo. Es una enorme inyección de capital que favorecerá en primer lugar a las constructoras transnacionales de capital brasileño pero que se expandirá hacia toda la economía interna. El gobierno del PT pretende que Brasil se transforme en la quinta economía mundial en el próximo quinquenio.

Las grandes empresas estadounidenses que se trasladaron en las dos últimas décadas a China para aprovechar los bajos salarios y los beneficios otorgados por el gobierno neocapitalista del Partido Comunistas Chino (PCCh) a la instalación de industrias de alta tecnología, miran ahora con simpatía y codicia el mercado brasileño. Ahora que China comienza a irritar a los empresarios extranjeros, facilita la mejora de los salarios y beneficios de los trabajadores autóctonos, reduce los préstamos bancarios, protege la industria de capital chino frente a la extranjera y pone otra serie de impedimentos a las transnacionales, Brasil les recuerda los momentos iniciales del boom chino. La libre movilidad de capitales, los planes de crecimiento económico y desarrollo infraestructural con ayuda estatal y el impulso mundializante a las empresas y bancos, es un excelente ambiente de desenvolvimiento del capital imperialista. Caterpillar Inc. anunció el mes pasado que construirá una fábrica de retrocargadoras y cargadoras pequeñas en Brasil. Las ventas de maquinaria de Caterpillar en el segundo semestre en América Latina más que se duplicaron frente al mismo período del año pasado, un crecimiento mayor que el de cualquier otro mercado. El fabricante de camiones comerciales Paccar Inc. indicó el 4 de agosto de este año que desea construir una planta de ensamblaje en Brasil para lanzar su marca DAF en América del Sur. Paccar, que produce los camiones Kenworth y Pertebilt en EE.UU., considera a Sudamérica un mejor mercado que China, donde el gobierno suele conducir a los fabricantes de camiones occidentales a formar empresas conjuntas con socios chinos. “Aún no hay ningún fabricante de camiones occidental que haya ganado dinero en una alianza en China”, dijo el presidente de Paccar, Mark Pigott. “Cualquiera de nuestros competidores que estén en Sudamérica parecen ganar una desmesurada porción de sus ingresos netos de esos mercados. Estamos ansiosos por crecer en América del Sur” /19.

En sus viajes por América, África y Asia, Lula es acompañado por representantes de las grandes constructoras brasileñas, de Petrobras, Vale, Embraer, agro-industrias, empresas de alimentación, etc. ofreciendo préstamos a través de los bancos estatales y privados para obras de infraestructura, extracción de petróleo, producción de biocombustibles, implantación de la cadena de producción del algodón, venta de commodities, vehículos, aviones, etc.

Al mismo tiempo, el gobierno Lula ha impulsado un organismo continental exclusivo de Sudamérica (Unión de Naciones Suramericanas – UNASUR) para soslayar la OEA y excluir a EEUU de las deliberaciones. Así como privilegia un discurso pacifista opuesto a las guerras del Imperio que crean repudio en todo el planeta. El colapso económico-financiero de EEUU ha acrecentado la audacia “independentista” del gobierno brasileño. Pero siempre evitando enfrentamientos con el capital. Por el contrario ampliando su alianza con la burguesía y promoviendo la mundialización del capitalismo brasileño.

Algunas conclusiones de nuestra experiencia

Lejos estamos aún de una victoria de los pueblos sudamericanos en la batalla por su soberanía y por su derecho a organizarse social, política y económicamente alrededor de la más amplia y radical democracia, rechazando el individualismo de la economía de mercado y adoptando las estructuras comunitarias, basadas en el bien común, la solidaridad, la generosidad, el apoyo mutuo y el respeto por la naturaleza. Hoy se está desarrollando un nuevo período de acumulación de fuerzas. Pero ahora con el escenario internacional favorable de un colapso en el centro imperial del sistema que insiste en sostenerse en la producción para la destrucción y la guerra y la especulación fraudulenta del capital financiero. Esto desacredita cualquier posibilidad de renacimiento verosímil, plausible de un sistema en declive y descomposición. En contrapartida la política del PT y el gobierno Lula han conquistado una gran confianza y expectativa en la estrategia “globalizadora” para Brasil.

1.- La crisis del sistema mundial es estructural y crónica porque el centro de difusión de la crisis no son países periféricos, son los principales países imperialistas del planeta. Su extensión es universal, no se trata de una crisis en una rama de la industria o en un ámbito particular. Se trata de un caos financiero, comercial, industrial, social, político, militar, alimentario, ambiental, etc. Su alcance es global. No abarca a un grupo de países o región del mundo como fueron las principales crisis del pasado. La mundialización ha establecido que los distintos componentes de la crisis se expresen en menor o mayor medida en todos los continentes y todos los países.

No se trata de una crisis económica cíclica del capitalismo, sino de una crisis permanente, con exiguos y débiles rebrotes a partir de intensas intervenciones de los estados usando finanzas públicas, que de inmediato terminan en recaídas sucesivas y aparición de nuevos aspectos coadyuvantes y agravantes. No es una crisis tipo “tempestad” violenta con un período limitado de quiebras industriales, comerciales o financieras y otras manifestaciones adicionales políticas o sociales. Se trata de una crisis de arrastre o extendida, acumulativa, endémica o crónica. Donde todos los aspectos se van relacionando y potenciando. Esto no quiere decir que en el futuro deban excluirse crisis en forma de convulsiones violentas, sino que estas estallarán como profundizaciones de la crisis de arrastre. Debemos ser concientes que estamos en una nueva época histórica.

2.- Los ejemplos que damos sobre la lucha latinoamericana contra el neoliberalismo no significa que creamos que el único camino posible de los europeos sea el de expulsar presidentes o primeros ministros con revueltas populares. Lo que remarcamos es la estrecha relación que existió en todos los países de Sudamérica entre las conquistas logradas y el rigor y la extensión de las luchas. Lo que sí sospechamos es que difícilmente se frene la aplicación de PAEs en Europa con negociaciones o paros formales, “domesticados” y espaciados. Nuestra experiencia nos afirma que fueron necesarias innumerables luchas parciales, avances y retrocesos, durante dos décadas (los ’80 y ’90) para obtener verdaderos triunfos contra el neoliberalismo. Fueron veinte años de resistencia, un largo período de acumulación de fuerzas en que muchos nuevos movimientos sociales y social-políticos y en especial sus organizadores y movilizadores sociales sacaron estas “enseñanzas”.

En contrapartida, aunque derrotamos el ALCA y logramos auténticos avances sociales y políticos en varios países, hoy tenemos detentando el gobierno en muchos de ellos, frentes, partidos y movimientos políticos de la izquierda del siglo pasado, ejerciendo el rol de salvadores y dedicados administradores del capitalismo. Usufructuando el prestigio acumulado en décadas pasadas, el PT de Brasil, el Frente Amplio de Uruguay, los socialistas de la Concertación Democrática en Chile, corrientes peronistas democráticas-radicales en Argentina, católicos radicales en Paraguay, etc. han constituido gobiernos -de alguna forma hay que llamarlos- social-liberales. Gobiernos que no cuestionan la continuidad del sistema capitalista y que con medidas populistas –muchas de ellas aconsejadas por el propio Banco Mundial para amortiguar los conflictos- han logrado sofocar el período de revueltas populares que incendiaron el continente hasta el 2005.

3.- En la Guerra del Agua, una consulta popular o plebiscitaria organizada por la “Coordinadora Departamental del Agua y la Vida” en Cochabamba por fuera de la institucionalidad, le dio un fuerte respaldo democrático a la lucha contra la privatización. La votación popular ampliamente mayoritaria reforzó la autoridad de la Coordinadora y justificó la demanda frente a todo el país. En Uruguay los plebiscitos y referéndums contra las privatizaciones impidieron, en parte, la liquidación de las empresas estatales.

Para los europeos, el ejemplo de la población de Islandia, en el primer plebiscito realizado luego de independizarse de Dinamarca en 1944, es muy educativo. Contra la opinión de un gobierno de coalición conservadora-socialdemócrata más del 90% de la población se negó a transformar el colapso de un banco de Internet en el país, en deuda pública. La pancarta en primer plano de la foto de la movilización en Islandia, reivindica la supremacía de la democracia plebiscitaria de la calle sobre el Parlamento. Los especuladores ingleses y holandeses debieron enjugar el calote de 3.900 millones de euros. Y hoy Islandia es el país que mejor se repone de la crisis financiera entre los más golpeados. /20

La experiencia de Islandia no será fácil de repetir. Después del fracaso de la UE al perder los plebiscitos de Francia y Holanda que los obligó a abandonar el proceso de aprobación de la constitución europea, sus gobiernos, van a impedir de todas formas cualquier consulta a la población. Ya lo hicieron con el Tratado de Lisboa, que no fue refrendado por votación en la mayoría de los 27 países de la UE. Así que, referéndums o plebiscitos contra los PAEs deberán ser arrancados asediando la institucionalidad o acorralando los gobiernos con la movilización. El combate contra el Tratado de Lisboa puede ser parte de ese proceso.

4.- Tanto el quebra quebra paulista como el Caracazo no deben ser despreciados por su carácter espontaneísta. Fueron anuncios de la rabia y el empuje de coraje que primaba en sectores populares. También fueron ensayos de futuras acciones victoriosas. Sospecho que la explosión de furia juvenil en las banlieues de Francia en 2005, que se repitió en menor escala en agosto 2010 y que tiene profundas raíces de indignación por falta de perspectivas educacionales y de ascenso social, así como rechazo a la prepotencia y crímenes policiales y al racismo estatal, debe ser sopesada en todas sus implicaciones. Quizá la explosión en las banlieues sea la primera manifestación de otros tantos estallidos con mayor madurez, de justificada cólera popular.

5.- Luego de la experiencia de Brasil en 1988 y más aún después de las Asambleas Constituyentes de Venezuela, Bolivia y Ecuador, esa máxima institución democrática-burguesa que integraba todas las constituciones republicanas se transformó en la peor amenaza de un ultimátum al dominio del capital. Cuando en 2006 Geraldo Alckmin el candidato del Partido Social Demócrata Brasileño que competía con Lula por la presidencia del país, se reunió con la Confederación Nacional de la  Industria (CNI), los representantes de los mayores empresarios de Brasil, le entregaron un texto para que firmara, donde se comprometía, si fuera elegido, a no llamar bajo ninguna concepto una futura Asamblea Constituyente. No es exagerado relacionar directamente la propuesta de una A. Constituyente del presidente Zelaya en 2009, con el golpe militar-oligárquico apoyado por EEUU, pocas semanas después. Es que la Asamblea Constituyente con representantes elegidos específicamente para reformar el país en el plano económico, político y social, permite iniciar una reestructuración profunda de la sociedad que podría abrir un proceso transicional hacia una alternativa al capitalismo.

6.- Vivimos en una nueva época histórica. Es una época en que el sistema se caracteriza por el despilfarro irresponsable de todo tipo de recursos. Una demanda incontrolable por riquezas naturales, es decir, una tendencia irrefrenable creciente al uso intensivo de todo tipo de recursos. En especial, energéticos, agua, madera, minerales, granos, etc. sin medir las consecuencias presentes y futuras sobre el medio ambiente, la sobrevivencia del planeta y de la humanidad. Y usando esos recursos para multiplicar la producción de mercancías destructivas, inservibles o superfluas con total desprecio de las reales necesidades humanas. A la vez que el uso cada vez más agudo de capital en el proceso de producción destructiva genera desempleo estructural creciente. El resultado es la producción en masa de “individuos innecesarios o sobrantes”: desocupados, marginados, habitantes de arrabales y tugurios sin servicios, o directamente indigentes sin recursos y sin techo, es decir el peor tipo de desperdicio, el desperdicio de personas.

Albert Einstein /21 con admirable visión afirmaba hace décadas que “en ninguna parte se superó realmente lo que Thorstein Veblen denominaba la fase depredatoria del desarrollo humano.” Y agregaba que como los hechos económicos observables corresponden a esta fase es poca la luz que la ciencia económica en su estado actual puede arrojar sobre una sociedad futura no depredatoria. Su opinión es tan válida para los desastres ambientales actuales inimaginables hace seis décadas, como para la crisis económica-financiera que arrasa al mundo globalizado. Para el sistema capitalista hoy, destrucción, especulación, muerte y lucro son directamente dependientes y complementarios. Es inútil procurar en el capitalismo las fuerzas que contrarresten su enfermiza dinámica destructiva en medio de una crisis estructural crónica del sistema. Por eso cualquier esperanza en un nuevo mapa de ruta de los demócratas estadounidenses liderados por Obama, que nos saque del ultimátum armamentista y de la fiesta irresponsable de Wall Street y sus banqueros subordinados europeos, es un espejismo. Así como también es una quimera cualquier expectativa en un cambio de rumbo de los social-demócratas que los aparte del saqueo financiero, de la dinámica guerrerista de la OTAN, de la destrucción ambiental o del empobrecimiento de la población. Papandreou, Zapatero o Blair-Brown lo están demostrando.

Ochenta millones de europeos viven hoy bajo el umbral de la pobreza /22. Con la generalización de los PAEs, Grecia, Portugal, España, Gran Bretaña, Irlanda, Estonia, Hungría, Polonia, Letonia, etc. sumarán varias decenas de millones más. El estado benefactor pos II Guerra Mundial no regresa.  En esta nueva época histórica la alternativa sólo puede estar en una nueva sociedad, en otro mundo con otros valores. Un mundo que gire alrededor de las necesidades humanas y garantice nuestro deseo de heredarlo con seguridad a nuestros descendientes.

Agosto de 2010

Colectivo Desacato – http//:desacato.info

Santa Catarina

Brasil

Notas

1/ Think tank o depósito de ideas es como se denomina a las instituciones de investigación relacionadas con empresas, instituciones académicas o militares, o directamente con los gobiernos de países hegemónicos. Surgieron como hongos para difundir y apoyar la ideología de globalización neoliberal. Han adoptado también la forma de Escuela de Negocios con igual objetivo.

2/ Y aquí es necesario un reconocimiento a István Mészáros, que con su tratado Beyond Capital, Towards a Theory of Transition, (Merlin Press, Londres, 1995) nos ayudó a formular una aproximación más precisa del momento histórico actual. Poniéndonos en deuda de nuevo con los teóricos radicales europeos.

3/ Karen DeYoung y Greg Jaffe U.S. ‘secret war’ expands globally as Special Operations forces take larger role The Washington Post 04 06 2010.

4/ István Mészáros, Ibíd.

5/ Se llaman derivados de crédito una serie de productos financieros que incluyen títulos de inversión conteniendo hipotecas, seguros de pago, seguros de vida, documentos de compras a futuro de commodities, u otros con distintas clases de riesgo, etc.  Se trata siempre de la creación de capital ficticio por fabricación de simples medios de circulación y especulación sin respaldo en bienes reales.

6/ La cifra oficial de desempleo en EEUU es casi 10%. Para el ex secretario de Trabajo, Robert Reich, la cifra “no oficial”, que incluye a los desocupados que ya no intentan conseguir trabajo y a los que están subempleados, alcanza a un 20% de desocupación, es decir, se acerca a los 20 millones.

7/ Según datos federales del gobierno de EEUU y de investigadores contratados por él: desde el inicio del vertido, en abril, casi 2.200 aves han sido halladas muertas, la mayoría en Louisiana, junto con casi 500 tortugas, la mitad de ellas en Mississippi. Casi 950 kilómetros de costas del Golfo están impregnadas de petróleo, la mayor parte en los pantanos de Louisiana. Esto pone en peligro, explotaciones pesqueras de importancia económica crucial en la región, como el camarón, el cangrejo y los ostiones. Mar adentro, científicos han hallado petróleo y metano sumergido. Estos globos tóxicos están disminuyendo el nivel de oxígeno en el agua, y esto pone en peligro la fauna y la flora marinas. Nuevas investigaciones apuntan a que el petróleo estaría a punto de entrar en la cadena alimentaria del Golfo. Científicos han hallado partículas de petróleo en cangrejos jóvenes en varios puntos de la costa del Golfo. Los cangrejos “son presa de muchos de nuestros peces, de otros cangrejos y de aves, así que existe la posibilidad de que otras especies ingieran el petróleo a través de los cangrejos” Alrededor del 35% de las aguas federales de EEUU en el Golfo están cerradas; el 55% de la zona de explotación pesquera comercial en aguas saladas de Louisiana también está cerrado. Jeffrey Ball, El verdadero efecto del derrame comienza a conocerse Wall Street Journal, agosto de 2010.

8/ Charles-Andrè Udry Ha empezado una nueva guerra social en Europa, VIENTO SUR Nº111 /Julio 2010.

9/ El exilio en São Paulo entre 1982 y 1985 me otorgó el privilegio de ser testigo del histórico Quebra Quebra. Conservo la imagen de un desocupado huyendo con una garrafa de 13 kilos de gas sobre el hombro, sorteando la persecución policial, y perdiéndose en las callejuelas de una favela. Como hoy, el gas envasado era el único medio popular de cocinar y la carestía impedía su adquisición.

10/ Mike Davis Planeta Favela Boitempo Editorial 2006.

11/ Aguas del Tunari fue un fugaz consorcio internacional creado en las Islas Caimán, un paraíso fiscal, con un capital de apenas 2.500 dólares. Integrado por International Water UK, una filial de la compañía norteamericana Bechtel, con 55% de las acciones, Abengoa, de España con 30% y un grupo de empresas bolivianas, una de ellas ligada al gobierno de Banzer.

12/ J.L.Berterretche Once fugas y un retorno Tesis sobre la inestabilidad institucional en Sudamérica. Isla de Santa Catarina, junio 2005. Editado en su primera versión por Correspondencia de Prensa, es un ensayo histórico sobre el padrón de comportamiento en los derrocamientos de presidentes en Sudamérica entre 1992 y 2005.

13/ Un tipo similar de pillaje a los ahorros de la clase media denominado popularmente “el corralito” también fue decisivo para el derrocamiento del presidente de la Rua en Argentina en 2001.

14/ La compañía Vale Do Rio Doce (CVRD) es la segunda mayor compañía minera y productora diversificada de metales del mundo, además de ser la mayor compañía abierta de América Latina con una capitalización de mercado aproximada de US$ 150 mil millones de dólares. La empresa tiene concesiones para explorar y explotar, por tiempo ilimitado, el subsuelo de áreas del territorio brasileño equivalentes a los estados de Pernambuco, Alagoas, Sergipe, Paraiba y Rio Grande do Norte. La Vale do Rio Doce esta compuesta por 64 empresas y 52 mil empleados, y actúa en cerca de 20 países. En Brasil, posee además nueve mil kilómetros de red ferroviaria y ocho puertos, además de ser responsable por cerca del 40% del movimiento del comercio exterior brasileño. Produce cerca del 90% del mineral de hierro del Brasil y el 16% del total mundial. Con la compra de la Inco, gran empresa minera  canadiense, la CVRD se volvió la segunda mayor minera del mundo, solo detrás  de la BHP Billiton, empresa anglo-australiana. Cerca del 80% de sus ventas van para el exterior, demostrando una gran dependencia del mercado mundial.

15/ El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) afirma que América Latina es la región con “más desigualdad del mundo”. Diez de los 15 países más desiguales del mundo se encuentran en América Latina y el Caribe. El coeficiente Gini -que mide esta variable- es en esta región, según el Informe Regional sobre Desarrollo Humano de este organismo, un 65% más elevado que en los países de ingresos altos, un 36% más que en el este asiático y un 18% más que en el África Subsahariana. Y si el crecimiento económico es desigual, la desigualdad en sí también lo es: Bolivia, Haití y Brasil tienen un índice Gini superior al 55% y, al otro extremo, países como Costa Rica, Argentina o Venezuela no llegan al 49%.

16/ Roberto Porzecanski, autor de No voy en tren. Uruguay y la posibilidad de un TLC con Estados Unidos (2000-2010) definió al ex presidente uruguayo con absoluta precisión en entrevista para la radio El espectador de Montevideo el 10 06 2010 “Vázquez es un hombre de pocas convicciones profundas, y las que tiene en general no son de izquierda.” Lo mismo podría decirse de Lagos y Bachelet en Chile, de Lula en Brasil o de Lugo en Paraguay.

17/ Ernesto Herrera Conclat Brasil un retroceso inocultable Correspondencia de Prensa. Junio 2010.

18/ BNDES es el mayor banco de desarrollo del mundo y el mayor prestamista brasileño. Su tamaño duplica al del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Recibe importantes aportes de capital de los fondos de pensión administrados por sindicalistas del PT. Los fondos de pensión públicos poseen US$ 306.000 millones en activos y representan 18% del PIB, el mayor valor de un país emergente. Con ellos y aportes de bancos estatales y privados ha financiado las principales fusiones empresariales promovidas por el gobierno para mundializar empresas. BNDES Participaçoes (BNDESPAR) contribuyó a crear Brasil Foods (fusión de Sadia con Perdigão) y Fibria, con US$ 2.400 millones (Aracruz Celulose y Votorantim Celulose e Papel). También apoyó con US$ 760 millones a la fusión entre JBS y Friboi, la segunda mayor inversión en private equity en los últimos tres años en Brasil. Con la posterior adquisición de la estadounidense Pilgrim’s Pride, esta empresa se convirtió en la mayor de carne bovina del mundo. BNDES también ayudó a crear el décimo banco mundial por capitalización de mercado, producto de la fusión del Banco Itaú y Unibanco. Como resultado, BNDES es el mayor accionista de las mayores corporaciones brasileñas: Vale, con casi 17% si incluimos el holding Valepar, 9% de Eletrobras y Brasiliana, 6% de Telemar, Copel y JBS-Friboi y 4% de Petrobras. Aunque más de 50% de sus inversiones están en energía, su mano llega a todos los sectores y tamaños. BNDES abrió en marzo de 2010 una oficina en Londres, el primer banco extranjero en hacerlo después de la crisis. El gobierno también impulsa la mundialización de los bancos brasileños, tanto privados como estatales. Banco do Brasil, compró este año un banco mediano estadounidense y el banco Patagonia en Argentina y formó un holding con Bradesco y el Banco Espíritu Santo de Portugal para intervenir en África.

19/ Bob Tita Sudamérica le salvó la papeleta a varias empresas de EEUU en el segundo trimestre Wall Street Journal, Agosto 2010. Tita informa que “Las exportaciones de minerales y materias primas agrícolas, así como el creciente consumo de la clase media, están impulsando un crecimiento del Producto Interno Bruto que, especialmente en Brasil, se asemeja al de China. Además, la inestabilidad política, la hiperinflación y la agobiante deuda soberana que solían hacer de Sudamérica un mercado riesgoso para las empresas estadounidenses están en gran parte bajo control. ‘No hay ningún otro lugar del mundo que haya tenido un cambio tan drástico en la clase media como Brasil, ni siquiera China’, dijo Nicholas Heymann, analista de la firma de corretaje Sterne Agee & Leach. ‘Existe una cantidad inconmensurable de dinero allí’.” “Se espera que la organización de la Copa del Mundo de 2014 y los Juegos Olímpicos de verano de 2016 por parte de Brasil causen un pronunciado crecimiento de la demanda de maquinaria para la construcción a medida que el país invierte US$ 97.000 millones para construir y reacondicionar los estadios, las instalaciones deportivas y otra infraestructura necesarios para las competencias.” Las transnacionales estadounidenses intentan repetir en Brasil su política hacia China: deslocalización de las plantas industriales invirtiendo en países que ofrecen grandes beneficios para la instalación de nuevas industrias. Esa orientación empresarial del Imperio es una de las causantes principales de su decadencia ya que es complementada con la inversión en Wall Street, de los lucros y dividendos obtenidos en el extranjero. Los ejecutivos estadounidenses desarrollan la industrialización, pagan salarios e impuestos en el exterior y los beneficios los ingresan en el circuito suicida del capital ficticio.

20/ Paul Krugman Milagro islandés después de la crisis The New York Times. Julio, 2010.

21/ Albert Einstein “Why Socialism?”(¿Por qué el Socialismo?) Monthly Review, Nueva York, mayo de 1949.

22/ Declaración del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso en Bruselas: “Es totalmente inaceptable que casi 80 millones de europeos vivan hoy bajo el umbral de la pobreza”. Esto significa el 16 % de la población total de los 27 países que forman la Unión Europea que supera 500 millones de personas.

3 Comentários para "Europeus: aproveitem a experiência da América Latina… e da Islândia"

  1. ANONYMOUS   17/12/2010 at 13:38

    QUISIERA SABER SI ALGUNA PERSONA ME PUEDE DECIR COMO ME PODRIA COMUNICAR CON LA COMPANIA JBS YA QUE ESTA ACABA DE COMPRAR PILGRIM PRIDE,Y AY MUNCHA DISCRIMINACION RACIAL Y DESPIDO INJUSTIFICADO Y CUANDO LAS PERSONAS SE QUEJAN EN RECURSOS HUMANOS LOS DESPIDEN AY MUNCHAS INJUSTICIAS QUE LA GENTE NO SE QUEJA POR NO PERDER SUS TRABAJOS PORFAVOR ALGUIEN ME PUEDE AYUDAR. ME E DIRIJIDO A MUNCHAS PERSONAS PERO NADIE ASE CASO……

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  2. Anônimo   16/11/2010 at 01:13

    Quisiera saber quien ha sido la persona responsable de redactar el post anterior, ya que ha resultado de enorme interes para mi calendario 2011

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    • Raul Fitipaldi   16/11/2010 at 08:15

      El autor del texto es el escritor Juan Luis Berterretche. Puede comunicarse con él a través de las direcciones del Portal. Un abrazo, E.G.

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