Enfermidade, violência e gênero

(Português/Español).

Entrevista com Alejandra Sánchez Guzmán por Rocío Sánchez.

O gênero é uma categoria de análise que atravessa todos os aspectos da vida. A forma em que se aprende a ser homem ou mulher permite explicar processos tão específicos como o de saúde-enfermidade-atenção.

Alejandra Sánchez Guzmán, encarregada do Laboratório de Violência e Gênero, que, desde outubro de 2007 funciona no Instituto Nacional de Neurologia e Neurocirurgia, com a finalidade de estudar a violência como um problema de saúde e as relações de gênero que acontecem envolvendo pacientes com enfermidades neurológicas e seus cuidadores, que, em geral, são mulheres.

Qual é a relação entre violência, gênero e neurologia?

O gênero como categoria serve para estudar todos os fenômenos sociais. A violência se apresenta igualmente em todas as condições socioeconômicas e culturais. Quanto à neurologia, nos interessa o processo saúde-enfermidade-atenção. Dada a inversão da pirâmide demográfica, as pessoas vivem mais; porém, uma das consequências é o aumento das doenças crônicas; por exemplo, mais gente com certas enfermidades neurológicas. Em muitas ocasiões, pelo tipo de padecimento, pode haver muita dependência. Uma das relações que nos interessa abordar é a que envolve cuidador/a e paciente.

Segundo o gênero, que diferenças existem nesse processo de saúde-enfermidade-atenção?

Depende do tipo de doença. Por exemplo, vimos que os homens, ao adoecer, tornam-se muito dependentes; é quase impossível que continuem trabalhando. Não trabalhar, segundo os papeis tradicionais pode gerar conflitos em casa. Podemos mencionar, por exemplo, violência contra homens, não muito comum, porém, ao ficar dependentes, podem ser maltratados porque não estão cumprindo seu papel de gênero tradicional de provedores.

No entanto, isso não acontece em todos os casos. Em outra circunstância, pode haver uma relação conjugal onde ambos assumem os papeis de cuidador/a e paciente. Caso haja caso de violência prévia nesse relacionamento, é possível que a violência aumente, apesar de que já verificamos também o oposto, onde a doença pode ser um amortizador para que a violência diminua; ou muda o tipo de violência sofrida ou exercida. Ou pode acontecer que, caso existisse violência física, com a doença esta diminuiu, porém, aumentou a violência psicológica.

O que acontece com as mulheres?

Vimos que é muito mais provável que os homens abandonem suas esposas uma vez que estas adoecem. É muito mais provável que as mulheres assumam os cuidados não somente de seus esposos, mas também se o paciente é seu pai, sua mãe, sua irmã. É baixíssimo o número de homens que assume o cuidado de um enfermo/a. Em geral, há uma expectativa maior de que as mulheres sejam cuidadoras, e também se espera que elas não somente cuidem do paciente, mas que continuem a realizar todas as atividades que faziam antes da enfermidade, de tal maneira que têm que continuar em seu emprego; têm que cuidar do paciente; realizar os trabalhos domésticos…; coisas que não se espera dos homens.

O objetivo é ajudar a minimizar o fenômeno da violência?

Nosso objetivo não é esse; mas estudar que condições se geram no processo de saúde-enfermidade-atenção. Tanto a violência quanto o gênero perpassam as enfermidades neurológicas e, por isso, é importante estudá-lo em uma instituição especializada. Especificamente, através do gênero, porque mais de 70% das pessoas que cuidam de outras pessoas são mulheres; então, aparece uma variável muito importante: como, por que e quem cuida? Vimos também que as pessoas, segundo seu gênero, vivem de a enfermidade de forma distinta, ou recebem distintos tipos de atenção, não somente por parte das instituições, mas também por parte das famílias.

Tradução: ADITAL

Enfermedad, violencia y género

Entrevista con Alejandra Sánchez Guzmán por Rocío Sánchez.

El género es una categoría de análisis que atraviesa todos los aspectos de la vida. La forma en que se aprende a ser hombre o mujer permite explicar procesos tan específicos como el de salud-enfermedad-atención. Así lo explica Alejandra Sánchez Guzmán, encargada del Laboratorio de Violencia y Género, que desde octubre de 2007 funciona en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, con el fin de estudiar la violencia como un problema de salud y las relaciones de género que se dan entre los pacientes con enfermedades neurológicas y sus cuidadores, que por lo general son mujeres.

¿Cuál es la relación entre violencia, género y neurología?

El género como categoría sirve para estudiar todos los fenómenos sociales, y la violencia se presenta igualmente en todas las condiciones socioeconómicas y culturales. En cuanto a la neurología, nos interesa el proceso salud-enfermedad-atención (aunque se da en todos los padecimientos, no sólo en los neurológicos). Dada la inversión de la pirámide demográfica, la gente vive más pero también aumentan los padecimientos crónicos, lo que hace que haya más gente con ciertas enfermedades neurológicas y que en muchas ocasiones, por el tipo de padecimiento, pueden tener mucha dependencia, así que se generan relaciones que nos interesa abordar, como la de cuidador y paciente.

¿Qué diferencias existen en este proceso de salud-enfermedad-atención según el género?

Depende del tipo de padecimiento que se presente. Lo que hemos visto en los hombres, por ejemplo, es que cuando tienen un padecimiento que les genera mucha dependencia, esto hace imposible que sigan trabajando, y el no seguir con el rol productivo en una relación de roles tradicionales puede generar ciertos roces. Aquí podemos hablar de violencia contra varones que a lo mejor en otras situaciones no es tan común, pues la dependencia puede generar maltrato hacia los varones por no cumplir con su rol de género tradicional.

Sin embargo esto no es en todos los casos, en otra circunstancia puede haber hombres y mujeres en una relación de pareja que ahora son cuidador y paciente, que tenían violencia previa, es posible que se agudice la violencia aunque también hemos visto que el padecimiento puede ser un amortiguador para que baje la violencia, o cambia el tipo de violencia que se recibe o la que se ejerce. Es decir, quizá si antes había violencia física, ésta disminuye y aumenta la violencia psicológica.

¿Qué sucede con las mujeres?

Hemos visto que es mucho más probable que los varones abandonen a sus parejas mujeres una vez que presentan estas enfermedades, a que lo que sucede cuando es el hombre quien enferma. De igual forma, es mucho más probable que las mujeres asuman los cuidados no solamente de su pareja, sino también si el paciente es su padre, su madre, su hermana; es bajísimo el número de hombres que asume el cuidado. En general, hay una expectativa mayor de que las mujeres sean cuidadoras, además se espera que ellas no solamente cuiden al paciente sino que sigan con las actividades que realizaban antes de la enfermedad, de tal suerte que tienen que seguir en su empleo si es que lo tenían, tienen que cuidar al paciente y seguir con las labores domésticas, cosas que no se esperan de los varones.

¿El objetivo es ayudar a paliar el fenómeno de la violencia?

Nuestro objetivo no es ese, sino estudiar qué condiciones se generan en el proceso de salud-enfermedad-atención. Tanto la violencia como el género atraviesan las enfermedades neurológicas y por eso es importante estudiarlo desde una institución especializada. En específico a través del género porque más de 70 por ciento de las personas que cuidan a otras personas son mujeres, entonces aparece una variable muy importante: cómo, por qué y quién da el cuidado. También hemos visto que las personas según su género viven de forma distinta la enfermedad o reciben distintos tipos de atención, no sólo por las instituciones sino también por las familias.

Publicado en el Diario mexicano “La Jornada”.

Foto: Generacción.

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