Carta a Pedro Campos

Publicado em: 09/02/2011 às 19:55
Carta  a Pedro Campos

Por Narciso Isa Conde.

Carta  a Pedro Campos y demás camaradas cubanos:

La socialización y la democracia quedarían truncas si no se logran “todas las liberaciones”.

Apreciados Pedro y demás camaradas:

Leí con atención las propuestas de ustedes “para el avance al socialismo en Cuba” planteadas al VI Congreso del PCC. Ya antes conocí y opiné sobre el documento del 16 de agosto del 2008 titulado: “Cuba necesita un socialismo participativo y democrático. Propuestas programáticas”.

  • COINCIDENCIAS ESENCIALES

En cuanto a la socialización de la propiedad y la economía, y a la democratización de las instituciones, el sistema político-jurídico y las relaciones Estado-sociedad, no tengo diferencia de fondo con lo planteado por ustedes.

En verdad, en el curso del debate a propósito de los socialismos pertinentes y posibles en el siglo XXI, hemos logrado construir un pensamiento cada vez más coincidente en cuestiones fundamentales, compartido por un importante espectro de la izquierda marxista continental y mundial.

Igual en cuanto al examen de las causas del colapso del llamado “socialismo de estado” o “socialismo real” en Europa Oriental y en torno a la recuperación de no pocas de las ideas claves de los fundadores del socialismo científico sobre las transformaciones necesarias. También sobre el desarrollo de la teoría y la práctica revolucionaria en consonancia y  contraposición al curso del capitalismo y del imperialismo actual, apelando al avance del conocimiento humano y a la creación heroica de los pueblos.

No creo imprescindible desplegar detalladamente en este texto las ideas respecto  a la necesidad, en casos como cubano, de descentralizar y des-estatizar progresivamente -sin privatizar lo estatal ni explotar trabajo asalariado- la propiedad, la gestión, la planificación, los intercambios de valores y productos. . . .

Ni tampoco respecto a una estrategia de socialización que le cierre el camino a la propiedad privada capitalista sobre los medios de producción, distribución, comunicación, cultura. . .; entendiendo el cuenta-propismo, la empresa individual y familiar, y las asociaciones mixtas en determinadas áreas, como un recurso necesario temporalmente, pero a ser superado mediante la cooperativación, la asociación voluntaria y la auto-gestión y congestión a favor de los intereses colectivos. De esto ya hemos hablado y escrito bastante.

Tampoco hay diferencias básicas en cuanto a la necesidad de un proyecto de democracia socialista y participativa, en el que la democracia directa se vaya imponiendo por sobre la representación sin controles y en el que la sociedad organizada tenga capacidad y derecho de fiscalización, revocación, control sobre los órganos del Estado y sus integrantes.

Una democracia en la cual la función pública no sea un privilegio, las formaciones políticas y las organizaciones sociales tengan roles distintos al de los órganos del Estado y no estén fusionados a los mismos; en la que la de-burocratización y la extinción paulatina del Estado –cuidando de no afectar la defensa del proceso transformador respecto a la acción sediciosa de sus enemigos internos y externos- estén estratégicamente programadas a favor de la asociación libre y solidaria de los seres humanos,

Mas allá de esa concepción sobre democracia y socialismo, creo que no es imprescindible de mi parte opinar sobre los detalles de las propuestas de ustedes respecto al sistema electoral, al ordenamiento jurídico-político cubano, el rol de las fuerzas armadas en la economía, a la defensa y la seguridad interna y externa, al sistema de impuestos, a las particularidades y funciones de poder popular en esta fase, a las vías concretas de  descentralización de la administración y de control social de la misma, a las reformas al sistema de educación y salud. . . porque desconozco -o no conozco a profundidad y en toda su extensión- las intríngulis y los pormenores de todo ese andamiaje legal, constitucional y administrativo de ese hermano país.

  • DÉFICITS RELEVANTES

Ahora, sin renunciar a otras incursiones futuras en otras vertientes de esta temática, quiero concentrarme en lo que me parece son algunos déficits relevantes en sus valiosas y audaces propuestas:

1.-Problemática de género y patriarcado

La cultura patriarcal, la prolongación de ella y de todo lo que implica el “machismo” en la sociedad: en la relación hombres-mujeres, en la familia, en las relaciones de poder. . . es junto a la opresión y explotación de clase y/o del Estado sobre la clase trabajadora, uno de los principales factores de negación de democracia y de socialismo.

No olviden que se trata de una vía de subordinación, exclusión, discriminación, sobre-explotación, violencia, negación de derechos y sufrimientos espirituales horribles, ejercida contra la mitad de los seres humanos.

A este tema se vincula la doble y triple explotación económica, la estigmatización de la homosexualidad y el lesbianismo, la negación de los derechos del ser humano sobre su cuerpo, la paternidad irresponsable, la responsabilidad no compartida en la reproducción de la especie humana y cargada unilateralmente sobre la parte femenina. . .

Sin embargo,  tan trascendente cuestiona sido en gran medida obviada  en el documento comentado; pese al rango que debería tener en cuando a socialización, democratización y emancipación humana.

Todo esto con el agravante de que en Cuba, en América y el mundo de hoy,  ya existe al respecto un desarrollo teórico y un conjunto de experiencias vividas a incorporar dentro de la transición revolucionaria, para que mas allá de las formalidades legales, pequeñas conquistas y limitados avances en las luchas de las mujeres, la propuesta del nuevo socialismo sea concebida como un proceso integral con capacidad de erradicar la cultura y el dominio patriarcal, superando de entrada la  resistencia empecinada de los revolucionarios de sexo masculino a esa liberación.

2.-Adulto-centrismo

Este es otro tema capital, tratado por ustedes solo en relación con “asedio a los jóvenes con intereses culturales diversos”, cuando enfocan la democratización y socialización.

En la sociedad cubana el adulto en buena medida sigue siendo centro en todas las relaciones de poder, incluido lo relativo a la política y el trato a la juventud.

El adulto-centrismo es una especie de cultura dictatorial que le da supremacía a las generaciones adultas por sobre jóvenes y niños/as, que le niega a ellos/as muchos de sus derechos y reduce su participación en las decisiones de toda índole: en el Estado, empresas, partidos, organizaciones sociales, familia, procesos educativos. . .

Que desprecia sus “códigos”, sus expresiones culturales, su forma de ser y de vestir y estigmatiza o tiene a menos su “inmadurez”,  sus preocupaciones e inquietudes, intrepidez y rebeldía.

Que esgrime la “falta de experiencia” para despreciar su creatividad y energías criticas-transformadoras.

Que menosprecia, en fin, un componente mayoritario de la sociedad humana muy necesario para su permanente auto-renovación.

Es claro, que el llamado “socialismo de Estado”, en décadas no ha logrado subvertir radicalmente esa “cultura” adulto-céntrica, al punto en que uno de los factores de la renovación del proceso cubano mas mencionados  sigue siendo la necesidad de la renovación generacional en la conducción del proceso.

El joven, la joven, han sido sobretodo empleados para acompañar o ayudar a los adultos que detentan el poder; a ellos/as no se les ha traspasado poder, no se le ha traspasado autoridad sobre las grandes decisiones. ¡Ni hablar de la revalorización de su rol revolucionario más allá de  respaldar a la generaciones, “históricas” o no, mayores de edad.

3.- Racismo anti-negro

Habría que incursionar con mayor profundidad,  en los por qué –pese a las proclamas, discursos y leyes antirracistas de la revolución, el tema de la cultura racista anti- negros/as, el prejuicio sobretodo, conserva bastante fuerza en la sociedad cubana después de 50 años de revolución.

Como en el tema de género y en la cuestión generacional, al parecer en esta área no  ha existido un esfuerzo cultural persistente, ideológicamente profundo, sistemático, para atacar las raíces de ese mal  y sus consecuencias, para derrotarlo. Han faltados mucho más hechos impactantes.

Esa “cultura” antigua, esa “ideología” históricamente dominante, que gravita en el quehacer cotidiano y se traduce en múltiples expresiones de burla, prejuicio y discriminación –a decir verdad muchas de ellas no asumidas ni promovidas (e incluso rechazadas por los líderes del proceso)- conservan más peso negativo que los también evidentes déficits en la representación multi-racial en los órganos decisorio del partido,  del Estado y otras entidades.

Habría que pensar en propuestas consistentes que reviertan esa realidad en forma persistente.

4.-El sistema de medios de comunicación, expresión y debate

Este tema merece un capítulo especial y una propuesta especifica que posibilite socializar lo estatal, auto-gestionar los espacios públicos, diversificar los medios e iniciativas mediáticas, conformar un nuevo sistema de medios de comunicación armónico y funcional al socialismo participativo y democrático, que supere el predominio de la propiedad estatal  y la gestión centralizada portadora de la censura y  le cierre el camino a la privatización de un área tan sensible e importante.

Esta visión debe ser extensiva a la cuestión de las “industrias culturales”.

5.- Internacionalismo revolucionario y solidaridad con las luchas transformadoras.

Las propuestas en este aspecto solo se refieren a las políticas gubernamentales y de Estado de carácter progresista y a los procesos de integración con los países aliados no sujetos a los dictados de Washington.

Se aprecia una gran ausencia de planteos sobre la recuperación del menguado internacionalismo revolucionario a ejercer desde el partido, las organizaciones sociales y la sociedad para con las fuerzas revolucionarias del mundo que no son gobiernos y actúan en países con los Cuba tiene vínculos diplomáticos o comerciales.

La cuestión estratégica de la revolución continental y mundial, de la transición al socialismo en el resto del planeta, del rol de las organizaciones sociales del pueblo cubano y de sus fuerzas revolucionarias en esas luchas y en esos procesos nacionales, continentales y  mundiales, de la diferenciación de la diplomacia y la cooperación interestatal más o menos avanzada respecto la necesaria línea de subversión antiimperialista y anticapitalista, la hermandad con las vanguardias revolucionarias y los movimientos sociales de otros países. . .  no aparece en ese texto de propuestas; aunque si en otros trabajos producidos por ustedes.

Tampoco aparece la legitimidad de todas las formas de lucha que cuenten con respaldo popular y la solidaridad con fuerzas insurgentes y procesos de obligada resistencia armada. Ni se desarrolla la propuesta socialista como proceso necesariamente mundial.

6.- Medioambiente

En el tema medio–ambiental, que está mejor tratado, habría que darle más relevancia a aspectos como la superación del industrialismo trasplantado de las experiencias desarrollistas capitalistas, de la supresión de las transferencias tecnológicas ajenas al humanismo socialista y a condiciones particulares, al impulso de las tecnologías propias y a la creatividad científica  que contribuya a procesos productivos que impidan que la generación de riquezas provocando empobrecimientos de los seres humanos y sus entornos natural.

Hasta aquí lo más notorio y urgente.

  • REDUCCIONISMO ECONÓMICO-POLÍTICO

Comparto con ustedes que “sin socialización y “sin democratización” no hay “socialismo posible”; y le agrego a esa doble sentencia que “sin emancipación cultural, de género, generaciones” y sin disponernos a “erradicar todas las formas de despotismo, discriminación y empobrecimiento material y espiritual de los seres humanos y la naturaleza toda”, la socialización y la democratización se quedarían a medio camino, al negar una parte de sus valores esenciales.

Siento que ustedes reducen demasiado la cuestión a la economía, la propiedad y la política; menospreciando la esfera de la alienación y los desgarrantes sometimientos espirituales e ideológicos funcionales y agravantes de esas otras opresiones y generadores de otras calamidades.

Aprecio que es preciso reflexionar más sobre la necesidad de  un pensamiento integral emancipador de la humanidad, auspiciador de todas las liberaciones negadoras de todas las opresiones articuladas.

En fin, en el centro del nuevo socialismo hay que situar la creación de seres humanos nuevos, plenamente libres y solidarios entre sí.

Abrazos y nuevos éxitos para el pueblo y los/as comunistas cubanos, los mejores augurios para los/as revolucionarios/as de todas las generaciones,

Narciso Isa Conde

8 de febrero 2011, Santo Domingo

NOTA: leer “PROPUESTAS PARA EL AVANCE AL SOCIALISMO EN CUBA”,  Pedro Campos  y otros compañeros  en  <www.isaconde. com> TIRO AL BLANCO.

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