Base militar?

Publicado em: 29/06/2011 às 20:43
Base militar?

Por Pedro Echeverría V.

Puebla, Veracruz, México: ¿Soportarán una base militar yanqui en su territorio?

1. Desde hace un mes he venido recibiendo correos que denuncian el establecimiento de una base militar de los EEUU en territorio de Puebla y Veracruz. Me pareció que era muy posible por el tipo de gobiernos del PAN y PRI -demasiado entreguistas- que hemos tenido en México, por lo menos durante los últimos 30 años. La realidad es que he esperado que la noticia se haga más fidedigna para dar fuerza a mi publicación. Pero tan grave es la medida de instalar una base militar gringa en México, que me ha parecido muy extraño que sólo en Puebla haya sonado la alarma al hacer una manifestación en contra el establecimiento de la base, hoy escuela para militares al estilo “Escuela de las Américas” que estuvo en Panamá. Lo poco que se ha publicado es que es una base militar disfrazada de escuela para preparar miembros de las fuerzas armadas.

 

2. Al abrirse como escuela de instrucción y entrenamiento militar quiere decir que es la fase uno de una base: una escuela con muchos profesores y entrenadores de la CIA, con armas de todo tipo, así como una enorme tecnología militar para que los alumnos salgan con diplomas y títulos. Me recuerda aquella magnífica película de Kubrick, Cara de Guerra, que demuestra que cada militar siempre debe estar preparado para recibir órdenes y para matar sin discutir. La diferencia que hay entre base militar uno (”escuela”) con base militar dos y base militar tres es el tamaño de la base, la cantidad de aviones y pistas de aterrizaje que tiene, las características de las armas que posee y el número de personal militar que entra y sale. Los yanquis tienen más de mil bases militares establecidas en el mundo y el tamaño depende de la región de donde están ubicados.

 

3. La embajada de los EEUU, ubicada en Paseo de Reforma en medio del centro financiero más grande de la ciudad de México bien podría calificarse como una base administrativa militar de espionaje. Por ella pasan los políticos, empresarios, alto clero para informar acerca de sus actividades a sabiendas del enorme poder del embajador en turno. En esa embajada yanqui se concentra quizá mayor información sobre la economía, la política y la sociedad mexicana, que en la secretaría de Gobernación; por ese motivo la embajada interviene sin cortapisa alguna, en política nacional. Así como se preparó en la embajada yanqui el derrocamiento y el asesinato de un Presidente (Madero)y el vicepresidente de la República (Pino Suárez) en 1913, de la misma manera se exige que todo candidato presidencial –desde los años 20- tenga que presentarse ante el embajador.

 

4. Hugo Gusterson, en un boletín de “ciencia atómica” escribió: “Las bases militares descargan incesantemente desechos tóxicos en los ecosistemas locales, como en Guam (isla de Filipinas) donde las bases militares han llevado a la creación de no menos de 19 vertederos tóxicos. Esta contaminación genera resentimiento y, a veces, como en Vieques (isla cercana a la isla de Puerto Rico) en la década de 1990, movilizaciones sociales en toda regla contra las bases. Estados Unidos utilizaba Vieques para sus prácticas de bombardeo durante 180 días al año, y cuando Estados Unidos se retiró, en 2003, el paisaje estaba cubierto de municiones, de las que algunas habían estallado y otras no, cartuchos de uranio empobrecido, metales pesados, petróleo, lubricantes, disolventes y ácidos. Según los activistas locales, el índice de cáncer en Vieques era un 30 por ciento superior al del resto de Puerto Rico”.

 

5. Los habitantes de Puebla y Veracruz, además de alarmados, deben estar muy atentos porque una “fábrica de militares” no es cualquier industria de transformación, hilados, cerámica o centro para creación de empleos. Escribe Gusterson que “también es inevitable que, de vez en cuando, los soldados de EEUU –a menudo borrachos– cometan delitos que el gobierno yanqui impide  que sean juzgados por tribunales locales”. Puede convertirse en un centro de conflictos que lleven a esos estados una mayor violencia. ¿Qué tal si ante tantas invasiones yanquis, si por el tanto odio que han desatado en el mundo por las miles de bombas que arrojan, un día el estado de Puebla es bombardeado como venganza? Por ese motivo en ningún estado de la República debe abrirse ninguna base militar aunque se presente como una simple escuela de los EEUU. Por eso los poblanos gritaron: “yanqui, go home”.

 

6. La respuesta de los mexicanos debe ser contundente porque los ataques del 11 de septiembre –si acaso no fueron hechos por el mismo gobierno de EEUU para justificar nuevas invasiones y guerra- fueron sin duda el ejemplo más espectacular de los rechazos que pueden generar resentimientos locales contra las bases de EEUU. Como escribió Gusterson: “En la década de 1990, la presencia de bases militares gringas en las cercanías de los lugares más sagrados del Islam sunita, en Arabia Saudí, enfureció a Osama bin Laden y proporcionó a Al Qaeda una potente herramienta de reclutamiento. Estados Unidos cerró prudentemente sus bases principales en Arabia Saudí, pero abrió nuevas bases adicionales en Iraq y Afganistán que se están convirtiendo en nuevas fuentes de fricción en las relaciones entre Estados Unidos y los pueblos de Oriente Próximo. Es de esperarse que en México también se fortalezca el repudio.

 

7. Hugo Chávez, hasta hace un año, fue vanguardia de la lucha contra las bases militares yanquis instaladas en Colombia gobernada por Uribe. Sus discursos eran aplaudidos porque representaban los intereses de los pueblos de América Latina, así como aplaudimos a Fidel cuando sin ningún temor denunciaba los asesinatos yanquis. ¿Quién con autoridad denunciará al gobierno mexicano por estar permitiendo –o por haber gestionado- la instalación de una escuela militar en Puebla y Veracruz con el fin de que luego se convierta en base militar nivel 2 o 3, para controlar Oaxaca, Chiapas y Centro América? ¿Será acaso parte del Plan Puebla Panamá que no ha podido caminar como se planteó desde los gobiernos de Fox y Bush? Se ha dictado orden de captura contra el gobernante libio Gaddafi, ¿Por qué no se dicta orden de captura contra las presidentes yanquis que bombardean y asesinan a decenas de miles?

 

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