Alberto Fernández, o palácio e a rua. Por Débora Mabaires.

Por Débora Mabaires, para Desacato.info.

Tradução: Tali Feld Gleiser, para Desacato.info. (Port./Esp.)

Após mais de dois meses de governo, Alberto Fernández tem uma coisa clara sobre como levará adiante sua gestão: fazendo equilíbrio.

O presidente abriu no domingo 1º de março o ano legislativo no Congresso Nacional, onde expos durante uma hora e meia seu projeto de governo com um discurso que se caracterizou pela moderação, diante dos legisladores e representantes das áreas de governo que escutavam com atenção.

Nos camarotes, representantes de organismos de Direitos Humanos escutaram com beneplácito “os Direitos Humanos não são política de um governo, mas a coluna vertebral da República Argentina. Sem Memória, Verdade e Justiça a Argentina não pode realmente se erguer” como preâmbulo para anunciar que o Estado retomaria um papel ativo nos julgamentos por crimes de Lesa Humanidade cometidos durante a Ditadura.

Anunciou, também, a modificação da Lei de Inteligência para delimitar os alcances dos agentes de inteligência, assim como destacou as conquistas da intervenção na Agência Federal de Inteligência, que em mãos da doutora Cristina Caamaño, está abrindo o setor cujas atividades e pressupostos pareciam, até 10 de dezembro, responder a interesses mafiosos.

Estes anúncios foram o preâmbulo para o grande desafio que terá Alberto Fernández: a reforma que afeta os interesses e privilégios do Poder Judiciário

Ele detalhou algumas medidas tomadas na emergência para conter os setores menos favorecidos da população, como o “Cartão Alimentar” ou o pagamento de bônus aos aposentados e a devolução dos medicamentos de graça.

Longe ficaram as consignas da campanha.

O agora presidente, Alberto Fernández, falou da dívida. Dívida que pagaremos todos os argentinos e argentinas e que foi contraída durante o governo de Mauricio Macri com a finalidade de fugar capitais.

Apesar de ter falado na responsabilidade dos que assinaram esses acordos que põem o nosso país de joelhos e condiciona nosso crescimento e desenvolvimento, também não colocou sua legitimidade e legalidade.

A economia está sujeita ao acordo que se faça com o Fundo Monetário Internacional, e os credores privados. Talvez por isso, alguns anúncios sobre desenvolvimento e produção foram esboçados por cima sem definições de como farão o país andar, devastado pelos quatro anos de neocolonialismo que volta a repetir seu ciclo .

Fernández anunciou que enviará ao Congresso uma lei para despenalizar a interrupção voluntária da gravidez nas primeiras semanas; e outra, que obrigue o Estado a ajudar as mulheres grávidas durante três anos e assim garantir a alimentação da mãe e a criança.

O presidente anunciou alguns projetos de lei vinculados com a soberania territorial e marítima, entre os que se inclui o conflito com os usurpadores das Ilhas Malvinas, Georgias e Sandwich do Sul, o que toca o coração de cada argentino. Ao mesmo tempo, nos perguntamos como isso seria possível com uma base militar da OTAN apontando seus mísseis para nosso território continental.

Nas ruas, um grande número de manifestantes escutava sob um sol impiedoso cada palavra com que tecer mais um pedacinho de esperaa que permita seguir em frente. A multidao rezava para que as palavras que se ouvem tao bem na teoria derivem em açoes concretas que aliviem a existência e lhes permita sonhar um futuro para seus filhos e filhas.

Porque aqui em baixo, longe dos antigos lustres de cristal, os mármores e bronzes reluzentes, a esperança é o único que nos mantém de pé.


Alberto Fernández, el palacio y la calle

Por Débora Mabaires, para Desacato.info.

Luego de más de dos meses de gobierno, Alberto Fernández tiene algunas cosas claras sobre a cómo llevará adelante su gestión: haciendo equilibrio.

El presidente dio inicio el domingo 1º de marzo al año legislativo en el 1º de marzo en el Honorable Congreso de la Nación, donde expuso durante una hora y media su proyecto de gobierno con un discurso que se caracterizó por la moderación, ante los legisladores y representantes de las áreas de gobierno que escuchaban atentamente.

En los palcos, representantes de organismos de Derechos Humanos escucharon con beneplácito “los Derechos Humanos no son política de un gobierno, sino la columna vertebral de la República Argentina. Sin Memoria, Verdad y Justicia la Argentina no puede realmente ponerse de pie” come preámbulo para anunciar que el Estado retomaría un rol activo en los juicios por delitos de Lesa Humanidad cometidos durante la Dictadura.

Anunció también la modificación de la Ley de Inteligencia para delimitar los alcances de los agentes de inteligencia, así como resaltó los logros de la intervención sobre la Agencia Federal de Inteligencia, que en manos de la doctora Cristina Caamaño está poniendo luz sobre el sector cuyas actividades y presupuestos parecían hasta el 10 de diciembre responder a intereses mafiosos.

Estos anuncios, fueron el preámbulo para el Gran Cascabel que Alberto Fernández deberá ponerle al Gato: la reforma que afecta los intereses y privilegios del Poder Judicial.

Detalló algunas medidas que se tomaron en la emergencia para contener a los sectores más postergados de la población, como la “tarjeta AlimentAR” o el pago de bonos otorgado a los jubilados, así como también, haberles devuelto la gratuidad de los medicamentos.

Lejos quedaron las consignas de campaña.

El ahora presidente, Alberto Fernández, habló de la deuda. Deuda que vamos a pagar todos los argentinos y que había sido tomada durante el gobierno de Mauricio Macri con la finalidad de fugar capitales.

Si bien habló de la responsabilidad de los que firmaron esos acuerdos que ponen de rodillas a nuestro país y condiciona nuestro crecimiento y desarrollo, tampoco puso en duda su legitimidad y legalidad.

La economía está supeditada al acuerdo que se alcance con el Fondo Monetario Internacional, y los acreedores privados. Tal vez por eso, algunos anuncios sobre desarrollo y producción estuvieron bosquejados a grandes rasgos sin definiciones acerca de cómo se pondrá en marcha el país, devastado por los cuatro años de neocolonialismo que vuelve a repetir su ciclo .

Fernández anunció que enviará al Congreso una ley para despenalizar la interrupción voluntaria del embarazo en las primeras semanas del mismo; y otra, que obligue al Estado a ayudar a las mujeres embarazadas durante tres años y así garantizar la alimentación de la madre y el niño.

Anunció algunos proyectos de ley vinculados con la soberanía territorial y marítima, entre los que se incluye el conflicto con los usurpadores de Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, lo que toca el corazón de cada argentino. Y a la vez, nos hace preguntarnos, cómo sería eso posible con una base militar de la OTAN apuntando sus misiles hacia nuestro territorio continental.

En la calle, un nutrido número de manifestantes, escuchaba bajo un sol impiadoso, cada palabra con la que hilvanar un pedacito más de esperanza que les permita seguir adelante y rezando para que las palabras que suenan tan bien en la teoría, deriven en acciones concretas que le alivien la existencia y les permita soñar un futuro para sus hijos.

Porque aquí abajo, lejos de los caireles, los mármoles y los bronces relucientes, la esperanza es lo único que nos mantiene de pie.

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Débora Mabaires é cronista e mora em Buenos Aires.
A opinião do/a autor/a não necessariamente representa a opinião de Desacato.info.

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