A tirania no pêndulo

Por Orlando Balbás.

La infeliz y humillante situación del mánager del equipo de béisbol: los Marlins de Miami, Oswaldo Guillén, al verse obligado a retractarse de sus palabras de elogio al líder de la Revolución cubana Fidel Castro, demuestra la falta de libertad de expresión y el odio engendrado en la nación estadounidense. Los cubanos batisteros apodados  “gusanos” convirtieron ese episodio en un búmeran. Quedó en evidencia que la libertad en esa potencia mundial, es un cuento de hadas.

¿Qué diferencia existe entre esos arrastrados y los denominados fascistas en Venezuela? ¿O los disociados que desean la muerte al Presidente Chávez?

En pleno escenario electoral, los tiranos que en abril de 2002,  asestaron el golpe de estado al Comandante Chávez,  se mueven en dos posiciones, como el péndulo. Se organizaron en la llamada “mesa de la unidad” para demostrar que son democráticos y respetan las leyes de la nación, pero a su vez, se ubican en otro extremo signado por las oscuridades y conjura, quieren volver a dar un zarpazo violento.

Existen suficientes elementos, que son indicios de una nueva conspiración para dar un golpe de estado  ante la imposibilidad cierta de poder derrotar al líder bolivariano por la vía electoral. Son muy lejanas sus esperanzas de cumplir su cometido contra Chávez.

Cada vez más se enredan con el término futuro, porque quieren separarlo del pasado y convertirlo en un símbolo para deslastrarse de sus actuaciones de ilegalidad y borrar de la memoria colectiva sus actuaciones corruptas por las que fueron condenados.

El candidato del este de Caracas, de la burguesía,  sigue en el limbo. FEDECÁMARAS, la alta jerarquía católica, los sectores monopólicos de la economía venezolana y el gobierno de los Estados Unidos, no encuentran como manejar la estrategia de la doble jugada. Mientras tanto,

El Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, continúa delineando políticas a favor de los trabajadores. Recientemente decretó un aumento del salario mínimo en más del 32%, la ley de costos y precios justos, entró en vigencia como un instrumento contra la inflación.

Las razones para defender este proceso de transformación de la sociedad en Venezuela, están muy definidas. Los humildes, los trabajadores, los más pobres,  eternamente excluidos de los beneficios sociales, encuentran en la actualidad un estado que los protege,   estimula la producción, apoya a las pequeñas y medianas empresas, se está sintiendo la acción de un gobierno para el pueblo y por  pueblo.

Hoy, el  guión para desconocer la legitimidad del Presidente constitucional, sigue en pie. Los medios de comunicación privados en su totalidad silencian lo que ocurrió hace diez años durante el golpe de estado, desconocen el respeto a los derechos humanos que practica este gobierno. Es el mismo proceder que tuvieron cuando en puente llaguno un once de abril, francotiradores cegaban la vida de opositores y bolivarianos y el 13 de abril, cuando el pueblo rescató al Presidente Chávez. La campaña opositora, trata de vender a un candidato pacífico pero que fue protagonista del asalto a la embajada cubana, los jefes del clero hablan de cristianismo y condenan a Chávez por sus llamados al pueblo a defender el proceso de construcción del socialismo, pero están contra las políticas para acabar la pobreza. El péndulo toca los puntos extremos, la tiranía está al acecho, buscan el poder por cualquier vía.

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