A estratégia da oligarquia, o que esperávamos e o que ganhamos

Por Ricardo Salgado.

Han transcurrido un par de semanas desde que se llevaron a cabo las elecciones primarias e internas en Honduras, tiempo que ha estado marcado por una saturación mediática sobre el tema con tendencia a decrecer hasta la exclusión total del mismo de la discusión pública. Más que el proceso mismo, llama la atención la estrategia utilizada por la derecha hondureña en la manipulación de la información, y la divulgación de los resultados que, ahora que estos alcanzan su valor definitivo, y el impacto que la misma tuvo sobre analistas y críticos locales.

El día mismo de las elecciones quedo evidenciado que la idea era ocultar los resultados de LIBRE, sin dar la impresión de que se metían zancadillas a este nuevo instituto político. La idea funciono mediante un deliberado retraso de los escrutinios de las urnas de Libertad y Refundación; para la medianoche del día 18, habían creado la imagen de que este partido no existía, que el bipartidismo era vigoroso y que la sociedad hondureña rechazaba cualquier transformación en este pequeño país. Al día siguiente el circo continuo alrededor de alegatos de fraude dentro de los partidos tradicionales, denuncias de alteraciones de actas, abultamiento de datos, etc. La discusión se ha mantenido, haciendo cada vez menos visibles a la opinión pública los resultados de la candidata presidencial más votada del proceso, caso contrario a la prensa internacional que destaco este hecho porque era el más importante de todos.

Las reacciones de los analistas en los diarios, las redes y los medios de comunicación de radio y televisión, dedicaron los espacios de los tres días subsiguientes a vertir sus opiniones sobre el proceso electoral; algunos de ellos, los sicarios de la lengua, lanzaron una masiva campaña descartando a LIBRE. Por otro lado, muchos analistas serios y prestigiosos cayeron en la trampa y comenzaron a hacer eco del fraude y a “analizar” el “fracaso” de LIBRE, llegando incluso, en no pocos casos, a hablar de la “torpeza de la dirigencia”, del “rechazo al izquierdismo” y muchas cosas más.

Debemos aclarar que no defendemos el sistema electoral, deslegitimado por sus insalvables deficiencias y vicios, ni las maniobras fraudulentas que se han develado en este proceso. De forma inusitada, los medios se prestaron para magnificar las practicas que se han mantenido vigentes en el país por décadas, mientras los políticos que fueron “victimizados” avanzan en negociaciones para terminar con cualquier vestigio de lo que muchos creyeron era una crisis inter oligárquica. Al final, ellos conocen muy bien lo que sucedió, como y porque lo hicieron, ninguna pieza fue dejada al azar: la maquinaria de siempre funciono como lo ha hecho antes, tantas veces.

Ahora bien, la gente en las calles quedo con un sabor diferente. Fueron decenas de miles los que vieron las colas en las urnas, muchos los que atestiguaron los centros electorales vacíos en un partido, así como los inverosímiles resultados de otros en lugares donde sus votos van más allá de toda lógica. Que decir de los votos blancos y nulos que suman cien mil en el partido liberal y más de ciento sesenta mil en el Nacional; como se explica que dos organizaciones con más de cien años de practicar lo mismo tengan un cuarto de millón de votos que abultan pero no representan a nadie. Quizá debamos reflexionar sobre el hecho de que esta vez el fraude sirvió sus fines de otra manera, mientras más publico mejor; al fin y al cabo, el ruido desaparecerá por la misma vía que fue creado.

Aqui debemos pasar a señalar cosas que posiblemente no se entendieron en su correcta dimensión. El Partido Libertad y Refundación nace como brazo político del Frente Nacional de Resistencia Popular; su ingreso a la vorágine electorera no es producto de un acto ingenuo o torpe, al contrario, se da este paso con la claridad absoluta de que nos enfilamos a un camino tortuoso, lleno de toda la “cochinada” de que se nutre el sistema. No podemos hoy decir que hemos sido víctimas de un engaño, y quejarnos de lo que nos encontramos. A decir verdad, nos hubiéramos sentido alarmados si el sistema bipartidista, sostenido por la oligarquía, se hubiera mostrado indulgente con nosotros.

Alguien nos llamó, “el hermanito menor del bipartidismo”, mientras otros clamaban por la “refundación del partido” y “la apertura a todas las mentes”, ¡las personas que dijeron esto simpatizan con nosotros o se cuentan entre nuestros candidatos a cargos de elección popular! La manipulación de la derecha nos impactó, y eso nos obliga a un proceso de autocrítica. Lejos está la dirección de LIBRE, a la que apoyo plenamente, de ser perfecta, pero se ha manejado con mucho acierto en medio de las condiciones más adversas. Quizá la visión orgánica de partido, permita que muchas más personas se acerquen a trabajar por el partido en este 2013 que nos presenta una batalla que se vislumbra definida entre la derecha que favorecerá la candidatura del golpismo encarnada en Villeda, y Xiomara Castro con un proyecto de Refundación que no tiene contra argumento en ningún partido del sistema.

No podemos en este escrito dejar de lado las expectativas creadas por la confusión entre optimismo y triunfalismo, que finalmente tuvieron un efecto negativo. También es relevante señalar que la dirección del partido fue siempre más cautelosa a la hora de hacer pronósticos sobre nuestros posibles resultados. Cuantitativamente, nuestro resultado solo tenía un significado trascendente para nuestros rivales, quienes tendrían que maniobrar para hacerlo lucir “pequeñito”. Debemos entonces construir una consciencia clara en nuestros militantes sobre la necesidad de maximizar el esfuerzo, concretar resultados del trabajo constante e ignorar los cantos de las sirenas, especialmente aquellos que proceden de un mercenario oriundo de Olanchito, con residencia en España, que ya el día viernes anunciaban el “inevitable triunfo de LIBRE en 2013”. Ni debemos creernos ya victoriosos, mucho menos derrotados.

Otra tarea pendiente, es la incorporación de los académicos e intelectuales al trabajo con las bases. Este es posiblemente el mejor momento para que la praxis releve a la verticalidad del pensamiento que sabe criticar, pero tiene muchas dificultades para formular respuestas concretas. El alejamiento de la cotidianeidad de nuestra sociedad, nos lleva muchas veces a producir juicios duros que ignoran muchos factores que solo se encuentran en la práctica política. De hecho, esta parte tan importante resulta escencial para todos, para enfrentar el proceso que ahora nos toca, de modo que nuestra participación sea mucho más efectiva.

Hace muy poco leía un debate sostenido en 1971 entre Noam Chomsky y Michel Focault acerca de la naturaleza humana; a pesar de la complejidad de la argumentación filosófica queda claro desde aquel entonces la importancia de la justicia para las sociedades, así como el hecho de que lo que se encuentra en la mente de cada ser humano no es inamovible. Esto debería movernos a pensar que el trabajo, el conocimiento puntual de la realidad de nuestros compañeros y compañeras, son factores fundamentales para crear posicionamientos teórico–políticos viables y consecuentes.

En cualquier caso, las elecciones recién pasadas nos han dejado muchísimas lecciones, la fortaleza de una base amplia y sólida, y una confirmación de que la propuesta transformadora, refundacional, socialista y democrática de nuestro partido tienen amplia aceptación en la sociedad, aunque es innegable que se requiere su perfeccionamiento, con el concurso de todas las personas que quieran aportar al proceso. En síntesis, ante la pregunta ¿ganamos o perdimos?, no me cabe duda que ganamos ampliamente en muchos campos y nos fortalecimos de cara al proceso definitivo; luego ¿avanzamos o retrocedimos? Nadie podrá discutir que hemos dado un paso fundamental hacia adelante.

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